La confederación Salud Mental España ha puesto en marcha una nueva edición de la campaña “#EmplearSinBarreras”, una iniciativa con la que pretende reclamar apoyos efectivos que garanticen un empleo digno a las personas con problemas de Salud Mental. Para ello, la organización ha elaborado materiales específicos orientados a favorecer entornos de trabajo más inclusivos, empáticos y respetuosos con la Salud Mental.
“En general, hay un impulso natural de comprensión, pero el desconocimiento y el estigma juegan en contra”, ha señalado el representante del Comité Pro Salud Mental “En Primera Persona” de esta entidad, Basilio García Copín. En relación con la conmemoración, este viernes, 1 de mayo, del Día Internacional del Trabajador, ha recordado que “cada día es un examen” en el ámbito laboral.
La campaña pone el foco en la importancia de asegurar apoyos y adaptaciones reales en los puestos de trabajo, de modo que las personas con problemas de Salud Mental puedan acceder a un empleo, conservarlo y desarrollarse profesionalmente en condiciones dignas. Esta acción cuenta con financiación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
A través de varias infografías, elaboradas a partir de la guía “La importancia de la Salud Mental para el bienestar laboral”, se subraya la necesidad de construir espacios laborales donde se promueva un compañerismo genuino y se proteja la Salud Mental de toda la plantilla. Entre las medidas propuestas, se destaca facilitar la conciliación entre la vida personal, familiar y laboral, especialmente en momentos clave como la maternidad o la paternidad, y diseñar políticas que permitan equilibrar las distintas facetas de la vida sin generar sobrecarga.
Asimismo, Salud Mental España reclama que las empresas realicen un seguimiento respetuoso de las bajas médicas, mostrando un interés real por el bienestar de la persona y evitando prácticas invasivas o deshumanizadoras. En la misma línea, la entidad insiste en la necesidad de organizar el trabajo sin presiones desmedidas, con tiempos razonables y plazos alcanzables que no provoquen ansiedad ni deterioren la Salud Mental.
La organización enmarca estas demandas en un contexto en el que, según denuncia, las personas con problemas de Salud Mental “sufren una gran discriminación en el acceso al empleo”. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes a 2024, reflejan que la tasa de actividad de las personas con discapacidad psicosocial es la más baja de todas las discapacidades, con un 28,9%, frente al 35,4% de media del conjunto de personas con discapacidad.
Adaptar los ritmos laborales y promover la accesibilidad psicosocial
Ante esta realidad, la representante de la Red Estatal de Mujeres de Salud Mental España, María Isabel García Peña, defiende la necesidad de ajustar los ritmos de trabajo a la situación de cada persona. “La comunicación es importante en el entorno laboral y que se nos escuche”, ha remarcado, insistiendo en la relevancia de crear espacios donde las personas puedan trasladar sus necesidades y plantear propuestas.
En la misma línea, García Copín ha recalcado que “las empresas deben conocer los fundamentos de la accesibilidad psicosocial que, de manera básica, puede resumirse en una adaptación de los tiempos de respuesta”, y ha recordado que, “para una sociedad inclusiva”, todos son “agentes del cambio”. Por ello, Salud Mental España reclama que se fomente la participación activa de la plantilla en la organización de sus tareas, con el fin de reforzar su autonomía y capacidad de decisión.
La entidad vincula esta participación con la necesidad de garantizar estabilidad en el empleo y en las condiciones laborales, ya que la seguridad económica es un elemento esencial para el bienestar emocional. En este sentido, subraya la importancia de ofrecer formaciones útiles y adaptadas a las funciones reales del puesto, que permitan adquirir nuevas competencias y mejorar la empleabilidad.
La campaña también incide en la obligación de asegurar procesos de promoción profesional equitativos, libres de discriminación por motivos de Salud Mental. Junto a ello, se propone incorporar figuras como los agentes de apoyo mutuo en Salud Mental, personas con experiencia propia en este ámbito que pueden acompañar los procesos de adaptación en el trabajo desde una perspectiva centrada en el cuidado, la justicia social y la equidad.
Para concluir, García Peña ha reclamado que las empresas “conozcan los estudios que hay publicados sobre empleo como forma de empoderamiento de las personas con problemas de Salud Mental”. Esta información, ha apuntado, “puede facilitar que conozcan nuestras necesidades, diversidades y capacidades”.