El responsable de Incidencia Política de Salud por Derecho, Adrián Alonso, ha alertado de que la preparación global frente a futuras pandemias continúa marcada por fuertes brechas de desigualdad y problemas de acceso a las herramientas sanitarias.
“Las próximas crisis sanitarias van a producirse en un contexto mucho más condicionado por presión climática, desigualdad y sistemas de salud bajo presión. La preparación sanitaria también depende de cooperación internacional, acceso equitativo y capacidad de reducir vulnerabilidades antes de que las crisis aparezcan”, ha explicado Alonso.
En el contexto de la Asamblea Mundial de la Salud, inaugurada este lunes en Ginebra (Suiza), Salud por Derecho subraya que las discusiones centrales se concentran en el acceso a información crítica y a las muestras biológicas imprescindibles para desarrollar vacunas, fármacos y otras tecnologías médicas durante una emergencia internacional, así como en garantizar un acceso justo a estos productos cuando ya han sido desarrollados.
Aunque el Tratado de Pandemias fue aprobado en 2025, la organización denuncia que continúa encallada la negociación de un anexo clave sobre el reparto de beneficios derivados del uso de la información sobre patógenos empleada para la creación de productos farmacéuticos.
Recuerda que, durante la pandemia, numerosos países del Sur Global compartieron datos científicos, incluidas secuencias genéticas, y muestras biológicas que resultaron esenciales para la investigación y producción de vacunas. No obstante, ese flujo de información no se tradujo en un reparto equitativo de las dosis, que acabaron concentrándose en los Estados con mayor poder económico y capacidad industrial.
Para la entidad, esa desigualdad no fue fruto del azar. “Fue el resultado de un sistema que no está diseñado para facilitar el acceso equitativo, en el que hay muchos más factores implicados, como la propiedad intelectual, la concentración de producción y la ausencia de mecanismos vinculantes a nivel internacional”, señala Alonso.
Salud por Derecho advierte, además, de que la situación actual del ébola Bundibugyo vuelve a evidenciar fallos estructurales que permanecen sin resolver. La OMS declaró este fin de semana la emergencia de salud pública de importancia internacional ante un brote para el que no existe todavía ninguna vacuna ni tratamiento aprobado, en un contexto de preocupación por la posible expansión regional de los casos en África Central.
Nuevas amenazas sanitarias en un planeta bajo presión climática
La organización apunta que la emergencia de nuevas enfermedades infecciosas ya no se interpreta solo como una cuestión epidemiológica aislada. Cada vez más instituciones científicas y sanitarias advierten de que el aumento de las temperaturas, la degradación del entorno y la pérdida de biodiversidad están alterando las condiciones en las que surgen y se propagan estos patógenos.
De acuerdo con la OMS, más del 60 por ciento de las enfermedades infecciosas emergentes notificadas a nivel mundial tienen origen animal. Para Salud por Derecho, episodios recientes como el hantavirus o el actual brote de ébola Bundibugyo muestran hasta qué punto la salud humana, animal y ambiental están estrechamente interconectadas. La organización llama también la atención sobre las consecuencias sanitarias de la contaminación del aire y de la dependencia de los combustibles fósiles, asociadas al incremento de patologías respiratorias y cardiovasculares y a olas de calor cada vez más extremas.