Un análisis de 40 años asocia los ultraprocesados con los atracones de comida

Un amplio análisis de 41 estudios vincula los alimentos ultraprocesados con la mayoría de episodios de atracones y pide revisar prevención y tratamiento.

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Un trabajo reciente de la Universidad de Michigan (EEUU), que revisa más de cuatro décadas de literatura científica, refuerza la idea de que los alimentos ultraprocesados desempeñan un papel clave en los episodios de atracones.

El estudio, difundido en la revista “International Journal of Eating Disorders”, considera que identificar este patrón resulta esencial, ya que puede modificar la forma en que profesionales sanitarios, familias y responsables políticos encaran la prevención y el abordaje terapéutico de estos trastornos.

Según esta revisión, los episodios de ingesta excesiva se centran mayoritariamente en productos muy procesados. Al analizar 41 trabajos publicados entre 1973 y 2023, se observó que en torno al 70 por ciento de los alimentos consumidos durante esos episodios eran altamente procesados, frente a apenas un 15 por ciento de alimentos mínimamente procesados. Esta predominancia de los ultraprocesados en los atracones se repite con independencia del país o de la década en la que se realizó cada investigación.

Los autores remarcan que los productos más habituales en estos episodios de comer en exceso son alimentos ultraprocesados, “diseñados para resultar especialmente gratificantes”. Entre los más frecuentes se encuentran pastel, helado, galletas, chocolate, pan dulce, pizza y patatas fritas.

“Por lo general, son alimentos altamente procesados y formulados con combinaciones de ingredientes, como carbohidratos refinados y grasas, que los hacen especialmente gratificantes y fáciles de consumir en exceso”, sostienen.

El equipo recuerda también que las primeras descripciones del comer en exceso en la literatura científica no aparecen hasta la década de 1970, coincidiendo con el momento en que los alimentos ultraprocesados comenzaron a ganar peso en el entorno alimentario global.

El trabajo pone de manifiesto un importante punto ciego en el estudio de los trastornos de la conducta alimentaria. Durante años, los atracones se han interpretado casi exclusivamente como un fenómeno psicológico o de comportamiento, prestando mucha menos atención a las características de los propios alimentos. Los resultados indican que la composición y el grado de procesamiento de lo que se ingiere podría ser un elemento decisivo, especialmente en contextos donde los ultraprocesados son fácilmente accesibles y muy abundantes.

“Basándonos en los resultados, identificamos una necesidad imperiosa de contar con prácticas de información alimentaria más claras y estandarizadas para mejorar la capacidad del sector de estudiar la contribución de los alimentos altamente procesados a los atracones, especialmente a medida que el suministro mundial de alimentos está cada vez más dominado por estos productos”, concluyen los autores.