Un componente de la ayahuasca muestra potencial terapéutico frente al párkinson sin efectos alucinógenos

La DMT de la ayahuasca protege neuronas y reduce inflamación en modelos de párkinson, sin provocar alucinaciones, según un estudio de la UCM.

2 minutos

Añadir DEMÓCRATA en Google

Publicado

2 minutos

Un componente presente en la ayahuasca ha evidenciado un notable potencial terapéutico en modelos preclínicos de párkinson, evitando al mismo tiempo los efectos alucinógenos característicos de esta bebida tradicional amazónica, según una investigación dirigida por la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

El trabajo, publicado en la revista “Experimental Neurology”, se ha centrado en la N,N-dimetiltriptamina (DMT). En estos modelos experimentales, la molécula ha demostrado proteger a las neuronas dopaminérgicas, cuya degeneración está en el origen de la enfermedad de Parkinson; además, disminuye la inflamación cerebral implicada en la patología y contribuye a mejorar los síntomas motores en los animales analizados.

El equipo científico ha determinado que la DMT ejerce sus efectos a través del receptor sigma-1, una diana molecular que regula procesos esenciales como la inflamación, la muerte celular y la neuroprotección. Este receptor sería el responsable de los beneficios observados en el párkinson y no el receptor de serotonina 5-HT2A, implicado en la aparición de alucinaciones. Esta diferenciación permite explotar el potencial terapéutico del compuesto evitando los efectos secundarios indeseables.

“Este resultado abre una puerta muy importante: si los efectos terapéuticos no dependen de los efectos alucinógenos, podría desarrollarse un fármaco basado en esta molécula que sea clínicamente viable”, ha resaltado el investigador del Departamento de Biología Celular e Histología de la UCM José Ángel Morales García.

Posible agente modificador de la enfermedad

Los datos obtenidos apoyan la hipótesis de que la DMT podría actuar como un “agente modificador” del párkinson, ya que no solo aliviaría los síntomas, sino que también tendría la capacidad de frenar o incluso detener la progresión de la enfermedad al incidir simultáneamente sobre dos procesos clave: la muerte neuronal y la inflamación crónica.

“Hoy en día, no existe ningún tratamiento capaz de frenar o revertir el párkinson. Los fármacos disponibles alivian los síntomas, pero no son capaces de mejorar o, al menos, detener el trascurso de la enfermedad”, ha detallado Morales García.

Para lograr estas conclusiones, los investigadores aplicaron tres aproximaciones experimentales complementarias. En primer lugar, para demostrar la acción neuroprotectora de la DMT, provocaron daño mediante una neurotoxina en células humanas cultivadas en el laboratorio, reproduciendo lo que sucede a las neuronas en el párkinson. Después, para analizar la acción antiinflamatoria del compuesto, recrearon in vitro los procesos inflamatorios asociados a la enfermedad en células gliales de ratón.

Finalmente, en modelos animales de párkinson comprobaron que el tratamiento con DMT preservaba las neuronas dopaminérgicas, reducía la inflamación cerebral y se traducía en una mejoría de los síntomas motores.

El siguiente paso del grupo será confirmar estos resultados en modelos más complejos y crónicos de párkinson que permitan evaluar también los síntomas no motores, que no pudieron analizarse en este estudio debido a las limitaciones del modelo animal, pese a ser igual de relevantes en la enfermedad.

Asimismo, el equipo tiene previsto profundizar en el papel del receptor sigma-1 y estudiar estrategias para bloquear específicamente el receptor 5-HT2A con el fin de minimizar al máximo los posibles efectos alucinógenos. Si las nuevas evidencias corroboran estos hallazgos, se abriría la puerta a valorar la aplicación clínica de esta estrategia terapéutica en pacientes con párkinson.