La Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha formado parte de una investigación internacional que concluye que los primeros seis meses constituyen el periodo “clave” para afianzar modificaciones en la dieta y la actividad física, y en la que se han definido cinco patrones principales de comportamiento en ambos ámbitos.
El trabajo, difundido en la revista especializada 'Annals of Behavioral Medicine', se ha basado en la información de 439 personas adultas que participaron durante dos años en un programa intensivo de pérdida de peso. Este programa combinaba encuentros presenciales, llamadas telefónicas y un sistema de seguimiento digital dentro del ensayo PROPEL, desarrollado en consultas de atención primaria de Estados Unidos con la participación del Centro de Investigación Biomédica Pennington (BRCs, por sus siglas en inglés) y del centro universitario madrileño.
Según explican los autores, los resultados muestran que no hay una única fórmula eficaz para todas las personas que desean adelgazar. “Identificar las distintas trayectorias ayuda a comprender por qué algunas personas mantienen hábitos saludables y otras no, y permite detectar a los grupos con mayor riesgo de abandono o fracaso”, han señalado los responsables del estudio.
PATTERNS DE CONDUCTA IDENTIFICADOS
En el análisis se describen cinco grupos diferenciados. Un primer grupo se caracterizó por una actividad física moderada y una reducción inicial en el consumo de grasa, con mejoras tempranas que más adelante se mantuvieron estables. Un segundo grupo presentó niveles bajos de ejercicio y una pauta alimentaria irregular, con escasas variaciones y una ingesta de grasa que subía y bajaba a lo largo del tiempo.
El grupo mayoritario combinó altos niveles de actividad física con una menor ingesta de grasa, aunque se detectó un descenso de la actividad tras los seis primeros meses. Un cuarto patrón mostró un incremento inicial del ejercicio y una mejora de la dieta, seguido de un retorno a costumbres menos saludables. El último grupo, donde se concentraba una mayor proporción de personas con diabetes, apenas registró cambios, permaneciendo inactivo y con una elevada ingesta de grasa.
Los investigadores subrayan que estos datos respaldan la importancia de diseñar intervenciones más individualizadas si se pretende conseguir transformaciones sostenidas en los estilos de vida. Entre los firmantes del estudio figuran Miguel Ángel Rojo-Tirado, Deng Wang y Peter T. Katzmarzyk, que enmarcan sus conclusiones en un contexto en el que más del 40 por ciento de la población adulta de Estados Unidos presenta obesidad y, en Europa, aunque la cifra es menor, cerca del 60 por ciento tiene exceso de peso.