Un estudio reclama más coordinación europea para que la salud sea un pilar estratégico y de cohesión

Un informe alerta de grandes desigualdades sanitarias en la UE y reclama más coordinación para que la salud sea un pilar estratégico y de cohesión.

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Los sistemas de salud y de atención a la dependencia de los Estados miembros de la Unión Europea muestran notables diferencias que exigen una actuación conjunta, siempre respetando las competencias nacionales, con el fin de avanzar hacia una Europa de la Salud más homogénea y consolidar la salud como pilar “estratégico” y de “cohesión”, tal y como recoge el informe ‘Una visión española de la Europa de la Salud’.

“No hay mayor política social que la sanidad y no hay mayor elemento de cohesión que garantizar que todos los ciudadanos europeos, vivan donde vivan, tengan un acceso real y efectivo a una atención sanitaria de calidad”, ha señalado el CEO del Grupo Prestomedia, Yago González, durante la presentación del documento, elaborado por el equipo de análisis de Prensamedia junto a las redacciones especializadas de ‘Aquí Europa’ y ‘Crónica Sanitaria’.

El estudio examina de forma comparada la situación de la cartera de derechos y prestaciones sanitarias, la organización de la asistencia y los modelos de provisión, la cadena de valor del medicamento y la atención a la dependencia y cuidados de las personas mayores en los países de la UE, incorporando en cada bloque un análisis detallado del caso español.

A partir de estos cuatro ejes, el informe pretende poner de relieve los “grandes retos compartidos” a escala europea, entre los que sobresalen el envejecimiento demográfico, el aumento de la cronicidad, las tensiones presupuestarias, la escasez de profesionales, la innovación terapéutica y la urgencia de reforzar la coordinación entre sistemas nacionales.

“España aparece en este análisis como un país con una sanidad fuerte, universal, con una cartera de servicios amplia y con un sistema de precios del medicamento que garantiza el acceso. Pero también como un sistema sometido a tensiones crecientes, listas de espera, presión presupuestaria, desigualdades territoriales y una Atención Primaria que soporta buena parte del peso del modelo”, ha explicado Yago González.

Al mismo tiempo, ha subrayado que Europa se configura como “un proyecto imprescindible, pero aún incompleto”, ya que “no existe una verdadera convergencia entre modelos asistenciales, la movilidad de pacientes sigue siendo limitada y la autonomía estratégica en medicamentos sigue siendo una asignatura pendiente”.

Valores comunes y brechas en acceso a la sanidad

En lo relativo a la cartera de derechos y servicios sanitarios, el documento subraya que la Unión Europea se sustenta en principios compartidos de universalidad, equidad y solidaridad, aunque persisten marcadas desigualdades reales entre Estados en el acceso a las prestaciones. Así, se observan diferencias en los sistemas de copago, en los tiempos de espera y en la cobertura efectiva de servicios.

En este contexto, España se sitúa entre los países con un sistema sanitario universal y una cartera de servicios extensa. No obstante, se mantienen tensiones de financiación, disparidades territoriales en el acceso efectivo derivadas de la descentralización y la necesidad de actualizar la cartera ante el avance tecnológico y el progresivo envejecimiento de la población.

En cuanto a la asistencia sanitaria en la UE, el informe detalla la heterogeneidad de modelos, que abarcan desde sistemas nacionales de salud hasta esquemas de aseguramiento social mediante mutualidades y fórmulas mixtas. Del mismo modo, identifica “grandes diferencias” en la estructura de la Atención Primaria y Hospitalaria y una movilidad de pacientes entre países todavía “limitada”.

En un tercer bloque, el estudio se centra en la cadena de valor del medicamento, un “ámbito estratégico clave” para la autonomía sanitaria europea, donde se detecta una “elevada” dependencia externa en principios activos y capacidad productiva, aunque en menor medida en investigación. También señala la concentración de la innovación farmacéutica en determinados Estados y las tensiones entre sostenibilidad financiera y acceso a terapias innovadoras.

En el caso de España, el país sobresale por su tejido industrial y su potencial investigador, además de por un sistema de precios regulado que facilita el acceso, si bien afronta presiones presupuestarias crecientes ligadas a la innovación.

Para avanzar hacia una estrategia farmacéutica europea más integrada, el documento propone reforzar la producción comunitaria, asegurar la seguridad del suministro, garantizar un acceso equitativo a la innovación y mejorar la coordinación entre políticas industriales, sanitarias y regulatorias.

Respecto a la dependencia y el cuidado de las personas mayores, considerado un “reto estructural” para Europa por el aumento de la longevidad, el análisis constata una escasa integración entre los sistemas sanitario y social, así como carencias de financiación y de profesionales. Aunque España dispone de un marco normativo avanzado en este ámbito, persisten desequilibrios territoriales y una coordinación sociosanitaria insuficiente.

“La salud es un elemento central de cohesión y legitimidad europea. La mayor necesidad que tiene una persona es la salud y si eso no tiene una política europea y los europeos no se sienten defendidos en ese ámbito, la Unión Europea fracasará”, ha advertido el director editorial de Prensamedia, Jesús González, quien ha instado a situar la salud como “una de las principales prioridades” de la UE, desde el “respeto” a la diversidad de los Estados miembros.

Desafíos sociosanitarios para España y la Unión Europea

En una mesa redonda posterior a la presentación, el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Tomás Cobo; el exconsejero de Sanidad en Castilla-La Mancha y Comunidad de Madrid, José Ignacio Echániz; el vicepresidente de CEIM y farmacéutico, Carlos González; y la secretaria general de la Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE), Josune Méndez, expusieron los principales retos y prioridades sociosanitarias que detectan en España y en la UE.

Durante su intervención, Cobo puso el foco en la situación de los profesionales y afirmó que los problemas son “prácticamente los mismos” en España y en el resto de Europa. Entre ellos, destacó la precariedad laboral —con la mitad de los médicos españoles con contratos inestables—, la falta de tiempo para la formación médica continuada y la formación de posgrado, así como el modelo retributivo.

Por otro lado, Echániz profundizó en los “desafíos” del sistema sanitario español, señalando el descenso sostenido de la satisfacción ciudadana, la ausencia de reformas estructurales, los fallos de planificación y el déficit de profesionales. Además, apuntó a nuevos retos, como la incorporación de la inteligencia artificial (IA) y la necesidad de integrar la voz del paciente en la toma de decisiones.

A su vez, Carlos González centró su análisis en el ámbito del medicamento, subrayando las diferencias entre países en precios y acceso, y poniendo en valor el principio de acuerdo para impulsar la nueva legislación farmacéutica europea, que considera que contribuirá a una mayor homogeneización.

Finalmente, Méndez denunció que la dependencia es “la gran olvidada”. En esta línea, se refirió a las desigualdades en la atención, a un modelo de cuidados que recae en las familias —especialmente en las mujeres—, a la falta de coordinación sociosanitaria y al déficit de personal. “Europa es débil en cuidados y si Europa es débil en cuidados, la Europa de la Salud está incompleta”, ha concluido.