Uno de los fallos más habituales entre las personas con asma es suspender el uso de los inhaladores en cuanto remiten las molestias. Según explica el neumólogo del Hospital Quirónsalud Clideba de Badajoz, José Antonio Marín, son los especialistas, de acuerdo con el propio paciente, quienes deben determinar en qué momento es posible reducir las dosis.
Con motivo del Día Mundial del Asma, que se conmemora el 5 de mayo, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica ha recordado que entre un 5 y un 10 por ciento de la población española sufre asma, una patología respiratoria crónica para la que, a día de hoy, no existe una cura definitiva.
Pese a ello, cuenta con “tratamientos eficaces” que permiten mantener a raya los síntomas, disminuir la inflamación de las vías respiratorias y evitar las crisis asmáticas. La terapia inhalada continúa siendo la opción más utilizada, ya que actúa de forma directa sobre la mucosa de los bronquios.
En relación con los avances científicos, el especialista ha subrayado la relevancia de las terapias biológicas, que constituyen una de las principales líneas de innovación en el abordaje del asma. Estos medicamentos intervienen bloqueando la inflamación cuando el paciente entra en contacto con agentes irritantes o desencadenantes, impidiendo así el estrechamiento bronquial y la aparición de síntomas.
Además del tratamiento con fármacos, el neumólogo ha recalcado la necesidad de controlar los factores externos que pueden agravar la enfermedad, ya que diversos elementos del entorno pueden favorecer la aparición de episodios asmáticos.
“Todo lo que pueda afectar a las vías respiratorias de manera externa puede empeorarlo. Entre esos factores destaca especialmente el tabaquismo, además de la contaminación ambiental o las bajas temperaturas y la humedad durante los meses de invierno”, ha señalado Marín.
El especialista del Hospital Quirónsalud Clideba ha aconsejado también la vacunación anual frente a la gripe, dado que esta infección respiratoria puede intensificar los episodios de asma y provocar complicaciones relevantes.
“Todo ello, complementado con actividad física regular y una alimentación sana y equilibrada, ayudará a las personas asmáticas a convivir con la enfermedad de una manera más llevadera y tolerable”, ha concluido.