Una experta subraya el papel clave de la radiología vascular intervencionista en problemas vinculados a la salud sexual

La radiología vascular e intervencionista se consolida como alternativa mínimamente invasiva en disfunción eréctil, varicocele y miomas uterinos.

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La doctora Marta Arroyo, radióloga vascular e intervencionista del Hospital 12 de Octubre de Madrid, destaca que la radiología vascular e intervencionista tiene capacidad para “transformar de forma significativa” el abordaje de numerosas patologías relacionadas con la salud sexual.

Según explica la especialista, miembro de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI), “muchos pacientes desconocen que existen alternativas mínimamente invasivas para patologías relacionadas con la salud sexual” y señala que “aún persiste una tendencia a priorizar tratamientos quirúrgicos o farmacológicos convencionales”, lo que provoca que la RVI siga infrautilizada en ámbitos como el de la salud sexual.

Entre las patologías en las que esta disciplina puede jugar un papel relevante se encuentra la disfunción eréctil. Se calcula que en torno al 10% de los hombres la padecen, si bien su frecuencia aumenta con la edad y podría llegar a afectar aproximadamente al 45% de los varones de entre 40 y 70 años. A lo largo del tiempo se han empleado distintos enfoques terapéuticos, desde intervenciones psicológicas hasta fármacos y cirugía, pero hasta un 50% de los afectados presenta respuestas poco satisfactorias.

En aquellos casos en los que la disfunción eréctil tiene un origen vascular, ya sea arterial o venoso, la radiología vascular e intervencionista puede plantear soluciones endovasculares específicas. En la disfunción eréctil de causa arterial, ligada sobre todo a la afectación ateromatosa de las arterias que llevan sangre al pene, se realiza una arteriografía para evaluar el flujo sanguíneo y confirmar la presencia de obstrucciones, que posteriormente se tratan mediante angioplastia y/o la colocación de stents.

Otro cuadro clínico frecuente es el varicocele, una alteración benigna caracterizada por la dilatación de las pequeñas venas que rodean al testículo. Se estima que afecta alrededor del 15% de los hombres y que esta proporción puede incrementarse hasta el 35% en varones con infertilidad primaria. Aunque el abordaje clásico ha sido la cirugía, la radiología vascular e intervencionista propone la embolización como alternativa mínimamente invasiva, con resultados equiparables en eficacia.

También destacan los miomas uterinos, que pueden llegar a presentarse en hasta un 70% de las mujeres y constituyen la causa más habitual de indicación quirúrgica por patología benigna en Ginecología y Obstetricia. Tradicionalmente, la histerectomía o extirpación quirúrgica del útero ha sido el tratamiento de referencia, si bien en la actualidad se dispone de opciones no quirúrgicas con seguridad y eficacia demostradas.

Entre estas alternativas figura la embolización de las arterias uterinas, un procedimiento realizado por radiólogos vasculares e intervencionistas de forma mínimamente invasiva, con anestesia local o epidural y mediante una punción en la ingle o en la muñeca, que permite conservar la integridad del útero y los ovarios.

“La RVI ofrece múltiples ventajas frente a la cirugía o a tratamientos más agresivos. Permite mejorar la salud sexual del paciente actuando sobre el origen del problema, reduce la necesidad de hospitalización -en muchos casos es ambulatoria- y acorta significativamente el tiempo de recuperación, facilitando una rápida vuelta a la vida diaria y sexual”, concluye la doctora Marta Arroyo.