Ábalos afirma que conoció a Jéssica a través de Aldama y apunta a posibles coacciones del empresario para que declare contra él

Ábalos sostiene ante el Supremo que conoció a Jéssica por Aldama, denuncia coacciones y niega haberla enchufado o tenido llaves de su piso.

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El exministro José Luis Ábalos (i) y su exasesor Koldo García (d) en el banquillo de los acusados durante el juicio por el 'caso mascarillas' en el Tribunal Supremo, a 7 de abril de 2026, en Madrid (España). Pool

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El exministro de Transportes José Luis Ábalos ha declarado este lunes como acusado ante el Tribunal Supremo que conoció a su expareja Jéssica Rodríguez por mediación del empresario imputado, Víctor de Aldama, pese a que ambos lo han negado en sede judicial. Por ello, considera que ha existido presión sobre ella: “Ella no dice eso si no se la ha coaccionado”.

Según ha relatado en el Salón de Plenos, Jéssica “dijo que cobraba sin ir a trabajar, sin que nadie le preguntara por eso, y que había elegido el apartamento. ¿Alguien le preguntó por eso? Lo dijo de 'motu proprio'. Y dijo que no conocía a Aldama, cuando yo la conocí por él”.

Ábalos ha situado el primer encuentro con su expareja en un piso de la calle Atocha vinculado a un socio de Aldama, durante una cena en la que participaron el propio exministro, el empresario, el exasesor ministerial Koldo García --también acusado--, Jéssica y una amiga de esta.

Tras la ruptura sentimental, que ha descrito como “muy brusca”, el exministro ha indicado que no volvieron a tener contacto: “Ahí descubrí la palabra 'ghosting', porque fue efectivamente así”.

Ha admitido que la relación “no podía permanecer porque fue una relación extramarital” y existía “riesgo de un escándalo público”, al tiempo que ha criticado la exposición de su vida privada, que a su juicio está “tan reventada”: “Ya soy un personaje, soy carne de meme”.

En relación con la situación laboral de Jéssica, ha defendido que “nadie dice que no va a trabajar cuando se ha preocupado de fichar todos los días”, tanto en “el tiempo que estuvo en Ineco, como el que estuvo en Tragsatec”.

Ábalos niega tener llaves del piso y desvincula obligaciones económicas

El exministro ha explicado que conoció a Alberto Escolano, socio de Aldama, a través de Koldo García, porque este le había prestado apoyo como empresario, “montándole reuniones con la delegación del Gobierno en Aragón o con el Ayuntamiento de Calatayud”.

Enmarcando esa relación, ha señalado que fue el socio de Aldama quien asumió el pago del piso de Plaza de España, en Madrid, donde residía Jéssica, algo de lo que era consciente, aunque ha dicho desconocer el vínculo concreto entre Escolano y Aldama.

Ha indicado que acudió al apartamento “en ocasiones, después de comer”, y que luego regresaba al Ministerio porque su agenda era “tremenda”. Ha insistido en que “nunca” dispuso de llaves del inmueble y que “nunca” pernoctó allí.

Ábalos ha reconocido también que, una vez finalizada la relación, recibió un mensaje de Jéssica en el que le comunicaba que se había dejado de abonar el alquiler del piso.

Ante ello, ha remarcado: “Yo no tenía ningún compromiso, no era una persona dependiente, fue independiente toda la vida, yo la conocí independiente y por lo tanto yo no tengo ninguna obligación”.

Niega haber intercedido ante Pardo de Vera y resta importancia a su relación con Montes

El fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, le ha preguntado si pidió a Koldo que hablara con la entonces presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, para que Jéssica empezara a trabajar en Ineco. Ábalos ha respondido que “no”: “Nunca hablé con Isabel sobre esta cuestión, jamás”.

Ha defendido que, en el ámbito público, “es el que menos procedente” le parecía para hacer este tipo de gestiones o para favorecer su contratación. “Si una persona quiere trabajar, tendrá que pasar por los procesos que tiene que pasar. Es que me parece de cajón”, ha añadido.

Preguntado por si sabía que Jéssica no acudía a su puesto, ha asegurado que “todo lo contrario”, que precisamente eso es lo que le “sorprende” y que no realizó “el seguimiento hasta el final”.

Respecto a Claudia Montes, otra mujer vinculada a su entorno que trabajó en Logirail, empresa dependiente de Renfe, Ábalos ha afirmado que su trato con ella era “igual que con 200.000 afiliados del PSOE”.

“Yo a esta mujer la vi una vez que me pidió una foto en la calle, entrando en un acto político. Y luego otra vez, en una ocasión que vino porque está haciendo un curso de formación y quiso venir aquí al ministro a decirle lo contenta que estaba”, ha relatado, negando cualquier vínculo sentimental: “Ningún roce de nada”.

En esta línea, ha lamentado que el episodio de Montes refleja, a su entender, “toda la miseria de este proceso”, que considera “un caso claramente mediático, juzgado hace tiempo con condena clara”.