Caso Pujol: la Fiscalía niega que el proceso sea político y mantiene sus acusaciones

Anticorrupción desmonta la defensa: el juicio se centra en una presunta red de blanqueo y fraude, no en ideologías

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El expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, a su llegada a la izada de la senyera, a 10 de septiembre de 2025, en Barcelona, Catalunya (España). Alberto Paredes - Europa Press

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La recta final del juicio del caso Pujol ha dejado uno de los mensajes más contundentes del proceso: la Fiscalía Anticorrupción rechaza de forma frontal que se trate de un juicio político o de un procedimiento impulsado por razones ideológicas.

En su informe ante la Audiencia Nacional, el Ministerio Público respondió directamente a una de las líneas argumentales que han sobrevolado la causa durante años y defendió que lo que se está juzgando no es una ideología ni un territorio, sino presuntos delitos de corrupción, blanqueo y fraude fiscal.

El choque con la tesis de la defensa

La idea de una supuesta contaminación política del procedimiento ha sido uno de los argumentos que han acompañado la defensa de algunos acusados a lo largo del caso, especialmente en torno al origen de la investigación y a los debates sobre las llamadas cloacas del Estado o la denominada operación Cataluña.

La Fiscalía ha contestado a esa tesis insistiendo en que el proceso judicial se sostiene sobre actuaciones judiciales y pruebas incorporadas al procedimiento, no sobre disputas políticas. En esta fase final, ese mensaje se endureció con una respuesta directa al planteamiento de que la causa representaría una ofensiva contra Cataluña.

El fiscal sostuvo que convertir el juicio en un enfrentamiento político desvía el foco del núcleo del procedimiento: determinar si existió una estructura organizada para ocultar patrimonio y canalizar fondos presuntamente irregulares durante años.

Qué se juzga realmente en el caso Pujol

La causa gira alrededor de la fortuna oculta por la familia Pujol en Andorra y de la sospecha de que parte de esos fondos no procederían de una herencia familiar, como se defendió en distintos momentos, sino de actividades presuntamente vinculadas al aprovechamiento de influencia política y económica.

La acusación sostiene que existió una operativa continuada para mover y ocultar dinero mediante estructuras societarias, cuentas en el extranjero y mecanismos de blanqueo.

Dentro del procedimiento, el principal foco penal recae sobre Jordi Pujol Ferrusola, para quien la Fiscalía mantiene la petición de pena más elevada, con acusaciones que incluyen asociación ilícita, blanqueo de capitales, fraude fiscal y falsedad documental. También mantiene peticiones de condena para varios de sus hermanos y otros acusados vinculados al caso.

La situación de Jordi Pujol

Uno de los cambios relevantes del juicio ha sido la salida del expresidente de la Generalitat del procedimiento.

La Audiencia Nacional acordó apartarlo del juicio al considerar acreditado su deterioro cognitivo y su imposibilidad de ejercer adecuadamente su defensa. Eso significa que no continúa sometido a este proceso oral, aunque su figura sigue siendo inevitable dentro del relato general de la causa por el peso político e institucional que tuvo durante décadas.

La decisión no implica una absolución sobre el fondo de las acusaciones, sino una cuestión de capacidad procesal para afrontar el juicio.

El proceso del Caso Pujol entra ya en su tramo decisivo con las conclusiones finales de las partes y la futura deliberación del tribunal.

La sentencia será la que determine si las acusaciones sostenidas durante años encuentran respaldo suficiente o no para traducirse en condenas. Pero antes de ese desenlace, la Fiscalía ha querido dejar fijada su posición de forma inequívoca: el procedimiento, sostiene, no busca juzgar ideas ni territorios, sino hechos presuntamente delictivos atribuidos a los acusados.