Un hombre juzgado en la Audiencia Provincial de Cuenca por abusar sexualmente de dos sobrinas cuando eran menores ha admitido los hechos y ha aceptado una condena de cuatro años de prisión en la vista celebrada este miércoles.
Inicialmente, la Fiscalía reclamaba para él doce años de cárcel, pero tras alcanzarse un acuerdo de conformidad entre las partes, la pena queda fijada en dos años por cada uno de los dos delitos continuados de abuso sexual, con la atenuante de reparación del daño.
Además de la pena de prisión, el tribunal le impone cuatro años de alejamiento y prohibición de comunicación con las dos víctimas, siete años de libertad vigilada, la inhabilitación para ejercer la patria potestad durante dos años y la prohibición de desempeñar trabajos en contacto con menores durante cinco años.
La resolución mantiene íntegramente la responsabilidad civil fijada en 20.000 euros de indemnización, cantidad que ya ha sido consignada por el condenado.
En la sesión también se ha planteado la posibilidad de suspender el cumplimiento efectivo de la pena de cárcel, aunque las dos perjudicadas han mostrado su rechazo a que se le conceda este beneficio. Por ello, el magistrado ha decidido aplazar esa decisión al momento de redactar la sentencia.
Con el pacto alcanzado, el procesado asume como ciertos los hechos descritos en el escrito de acusación, que sitúan el inicio de los abusos en el verano de 2018, cuando el hombre se quedó dentro de una piscina con una de sus sobrinas políticas, de nueve años, y le pasó la mano por la zona de la vagina por encima del bañador.
Dos años más tarde, en una playa de la localidad valenciana de Xeraco, el acusado, siempre según el relato acusatorio, agarró a la misma menor por los pechos, la levantó, colocó una de sus manos en la parte baja del cuerpo de la niña y la deslizó hacia las nalgas.
En cuanto a la otra víctima, los hechos se remontan a 2013, cuando tenía 10 años. El hombre subió al piso en el que residía la menor con su familia y, una vez dentro, la tiraba sobre la cama, se colocaba encima de ella, se restregaba contra su cuerpo y le tocaba sus zonas íntimas.
Estos comportamientos se repitieron en varias ocasiones, de acuerdo con los hechos ya admitidos, y además hubo dos episodios en los que el acusado la cogió con la intención de besarla, algo que no llegó a consumar porque la niña se apartó.