La magistrada de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) ha dictado condena contra dos miembros del cuerpo de Bombers de la Generalitat como autores responsables de un delito de homicidio por imprudencia menos grave por la muerte de un bombero (J.L.) en junio de 2021, durante una intervención en un taller mecánico. Cada uno de ellos tendrá que abonar una indemnización de 4.500 y 5.400 euros a los familiares del fallecido.
Según la sentencia de conformidad consultada por Europa Press, el siniestro se originó hacia el mediodía del 17 de junio de 2021 en el interior de una nave industrial. Hasta allí se desplazaron varios efectivos, entre ellos el bombero que acabó perdiendo la vida, todos bajo las órdenes del cabo M.F.C., quien sobre las 14.15 horas indicó a cuatro agentes que accedieran al interior para localizar el foco del incendio y proceder a su extinción.
Durante esa actuación, la jueza concluye que no se instaló el sistema de control destinado a registrar el tiempo que los bomberos permanecen dentro de un área con un foco activo y gran concentración de humo, de modo que no se advirtió que el bombero fallecido seguía dentro de la nave.
Aunque posteriormente otros equipos entraron en el recinto, localizaron el origen del fuego y, más tarde, lograron apagarlo, el cuerpo sin vida del bombero no fue encontrado hasta las 15.15 horas.
Cayó desvanecido en el interior de la nave
En el interior, el acusado I.B.B., que formaba binomio con el fallecido, pidió cambiar su posición con la de su compañero y, por motivos que se desconocen, dejó de sujetar la manguera. A causa de la nula visibilidad, perdió tanto el contacto con el resto de bomberos como la referencia de su ubicación dentro de la nave.
Ante las temperaturas extremas, la ausencia total de visibilidad y el hecho de que el foco del incendio aún no se hubiera identificado, el acusado M.F. (caporal jefe de la intervención) ordenó "de viva voz" a los bomberos que iniciaran la retirada, ocupando todos ellos, salvo J.L., la misma posición que tenían pero en sentido inverso hacia la salida.
De esta forma, J.L., que se había soltado de la manguera, quedó aislado en la zona del altillo de la nave, sin posibilidad de reencontrarse con sus compañeros y sin puntos de referencia. Pese a que trató de abandonar el lugar por sus propios medios, terminó cayendo desvanecido debido a las altísimas temperaturas y al agotamiento del aire de su equipo de respiración.
La jueza aprecia que el cambio de posición solicitado por uno de los acusados obligaba a soltar la manguera de forma momentánea, por lo que "incumplió gravemente la norma de seguridad y cuidado dado el gravísimo peligro que corrían".
Respecto al otro acusado, jefe de la intervención en ese momento, la resolución subraya que, aun sabiendo que cuatro efectivos habían entrado en la nave en condiciones extremas incompatibles con la vida, y pese a que él mismo accedió y permaneció con ellos hasta ordenar la salida, no verificó que todos los bomberos a los que había dado la orden de entrar hubieran logrado abandonar la nave.