El hombre procesado por la muerte de cinco varones en Bilbao y por dos intentos de homicidio de otros dos, con quienes supuestamente quedaba mediante una aplicación de contactos para homosexuales con el fin de robarles, ha negado haber acabado con la vida de un hombre de 77 años el 5 de octubre de 2021. Ha asegurado que su papel se limitaba a ser el “tarjetero” de un grupo formado por otras tres personas, a las que la Ertzaintza no ha logrado identificar.
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Bizkaia celebró este miércoles la primera sesión del juicio con jurado popular, en el que el acusado se enfrenta a penas de hasta 30 años de prisión por la muerte de este hombre de 77 años en una vivienda de Bilbao y por un presunto delito de estafa cifrado en 3.000 euros. Es el segundo juicio con tribunal del jurado relacionado con una de las cinco muertes que se le atribuyen.
El encausado permanece en la cárcel tras haber sido condenado a 25 años por el asesinato con alevosía de un hombre con el que había quedado a través de una aplicación de contactos para homosexuales el 17 de octubre de 2021. Esa pena se suma a otra de 10 años por un delito de asesinato en grado de tentativa por tratar de matar, el 17 de diciembre de 2021, a otro varón al que también conoció mediante la misma web de contactos, en su domicilio del Casco Viejo de Bilbao.
Además, pesa sobre él una condena de 2 años y 3 meses de prisión por estafa continuada, al haber retirado efectivo y efectuado compras por más de 6.300 euros con una tarjeta cuyo titular había fallecido. En esta causa, el Tribunal Constitucional ha ordenado reabrir las diligencias al Juzgado de Instrucción número 5 de Bilbao, que había archivado el procedimiento al entender que el cadáver, hallado en su casa, no presentaba signos de violencia.
En relación con los hechos que ahora se juzgan, la muerte del hombre de 77 años el 5 de octubre de 2021 en su domicilio de Bilbao, que se habría producido por una insuficiencia cardiorrespiratoria derivada de un estrangulamiento, la Fiscalía reclama 16 años de prisión por homicidio y 3 años más por estafa continuada. La acusación particular eleva la petición a 25 años por asesinato y 5 años por robo con violencia con la agravante de reincidencia.
La acusación popular, ejercida por Gehitu, Asociación de Gais, Lesbianas, Trans, Bisexuales e Intersexuales del País Vasco, solicita casi 29 años de cárcel por un delito de asesinato con alevosía y la agravante de discriminación por orientación sexual, además de estafa informática.
En concepto de responsabilidad civil, las acusaciones reclaman indemnizaciones de entre 42.000 y 65.000 euros para los allegados del fallecido, así como la devolución de los 3.000 euros que el procesado habría transferido desde la cuenta de la víctima a la suya.
En su escrito provisional, el Ministerio Fiscal sostiene que el acusado contactó con la víctima mediante una aplicación, acudió a su vivienda el 5 de octubre de 2021 y “con el ánimo de acabar con su vida y sin que pueda determinarse el modo, medio o forma empleada, le ocasionó una insuficiencia respiratoria que le provocó a muerte”.
A continuación, siempre según la versión de la Fiscalía, el acusado, “con el propósito de obtener un beneficio patrimonial ilícito”, efectuó dos transferencias por un total de 3.000 euros desde la cuenta del fallecido a la suya a través de la banca digital, utilizando el teléfono móvil de la víctima.
La acusación particular afirma que el procesado y el fallecido “entablaron conversación” mediante una aplicación de contactos entre hombres el mismo 5 de octubre de 2021 y “acordaron tener un encuentro sexual” en la vivienda de este último, que “pensaba que iba a tener una relación íntima”, pero se vio “rodeado de forma sorpresiva por el cuello” por el acusado, que le practicó “una estrangulación antebranquial de la presa carótida mediante la maniobra conocida como mataleón, originándole primero la pérdida de conocimiento y, posteriormente, la muerte”.
Del mismo modo, le atribuye la realización de dos transferencias de 2.000 y 1.000 euros desde la cuenta del fallecido a la suya “mediante llamada y mensaje de texto recibido en el teléfono móvil de la víctima” y abandonar después la vivienda “cerrando la puerta de golpe y dejando el móvil de la víctima en la casa”.
Motivación por la orientación sexual
La acusación popular ejercida por Gehitu mantiene que el acusado, a través de la aplicación de citas, eligió a la víctima “en razón de su orientación sexual, haciéndole creer que tenía interés en tener un encuentro sexual con él en su domicilio”. Sostiene que fue “su orientación sexual homosexual el elemento diferenciador y discriminatorio sobre el que el acusado se basó” para llevar a cabo los hechos.
En su escrito, Gehitu relata que, “prevaleciéndose en la creencia de que iban a mantener relaciones sexuales”, el acusado “procedió a estrangular, a sangre fría, de improviso y de manera inesperada”, a la víctima “con el ánimo de neutralizarla, asumiendo plenamente el riesgo y la consecuencia de acabar con su vida, mediante el conocido como mataleón, una técnica letal”.
La acción popular añade que el procesado, “aprovechando el estado de indefensión de la víctima”, llevó a cabo “un estrangulamiento con ánimo de facilitar la comisión de delitos patrimoniales” y le atribuye haber transferido 3.000 euros desde la cuenta del fallecido a la suya “con el ánimo de enriquecerse ilícitamente”.
El letrado defensor ha señalado que será “materialmente imposible demostrar” que su cliente mantuvo “cualquier contacto físico” con el fallecido, ha subrayado que no se ha hallado “ninguna huella” del acusado en la vivienda de la víctima y ha apuntado que tampoco se podrá aclarar “qué pasó con las transferencias bancarias, si se las quedó, si sacó el dinero, porque no hay pruebas”.
La versión del acusado como “tarjetero”
En su declaración, el acusado, que solo ha contestado a las preguntas de su defensa, ha explicado que en el verano de 2021 conoció a unos “colegas” en una discoteca de Bilbao que le propusieron “servir como tarjetero, recibir bizums ytransferencias” y que “algunas veces” le entregaban “unas tarjetas para sacar dinero de las cuentas”. Ha indicado que aceptó porque era “dinero fácil” y que el entorno en el que se relacionaba con estas tres personas era “de festejo, para repartir dinero y drogarnos”.
El procesado ha negado haber conocido al hombre fallecido y ha asegurado que no tuvo “para nada ningún contacto” con él ni recibió “ningún mensaje, ni llamadas, ni whatsapp” de la víctima, y que desconoce cómo pudo aparecer su contacto en el móvil del fallecido. “Ni lo conozco, ni sé dónde vivía, ni nada”, ha insistido, para añadir que no utilizaba la aplicación a través de la cual, según las acusaciones, habría quedado con él.
Ha recordado que se presentó “voluntaria�mente” ante la Ertzaintza en mayo de 2022, al saber que estaba siendo buscado “como presunto asesino en serie de homosexuales” tras el intento de asesinato del 17 de diciembre de 2021, y ha reiterado, como ya dijo en juicios anteriores, que “iba a pagar por lo que he hecho, no por lo que no he hecho. “Por eso siempre he dicho la verdad”, ha indicado.
Según su versión, los otros tres miembros de la supuesta banda le daban las tarjetas con el PIN, él retiraba el dinero de las cuentas y después se ponía en contacto con ellos para gastarlo juntos. Ha declarado que, cuando se entregó, informó a la Ertzaintza y al juez de la existencia de estas tres personas, pero “ya se habían ido, algunos habían abandonado el país y otros estaban en el sur”.
Respecto a las transferencias investigadas, ha asegurado que no retiró ese dinero de la cuenta de la víctima el 5 de octubre de 2021 y que “ni siquiera” recuerda “haberlo visto”.