El ladrón muerto en Inca sufrió entre 12 y 15 puñaladas, tres mortales y algunas por la espalda

El juicio por la muerte del ladrón en Inca revela hasta 15 puñaladas, tres mortales, consumo de drogas y una petición fiscal de 15 años de prisión.

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El acusado de matar a uno de los asaltantes durante el juicio, en el Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de Baleares, a 12 de enero de 2026, en Palma de Mallorca, Mallorca, Islas Baleares (España). Isaac Buj - Europa Press

El acusado de matar a uno de los asaltantes durante el juicio, en el Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de Baleares, a 12 de enero de 2026, en Palma de Mallorca, Mallorca, Islas Baleares (España). Isaac Buj - Europa Press

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El ladrón fallecido en Inca (Mallorca) sufrió entre 12 y 15 puñaladas y murió desangrado a causa de tres heridas muy profundas en el tórax, una de ellas cuando estaba de espaldas a su agresor.

Así lo han expuesto las dos forenses que practicaron la autopsia durante la cuarta jornada del juicio con jurado, en la que se dirime la responsabilidad penal del propietario de la finca, acusado de homicidio, y de los otros tres presuntos asaltantes.

De acuerdo con su testimonio, las lesiones que presentaba el fallecido “denotan que hubo lucha y forcejeo” y una de las cuchilladas en el brazo responde a “una acción de defensa”. Igualmente, confirmaron que recibió puñaladas por la espalda, lo que sitúa al agresor detrás de la víctima en parte del ataque.

Las peritos han añadido que las heridas mortales se habrían producido en la fase inicial de la agresión y que en una de ellas se empleó “bastante fuerza”. Han subrayado que, con este tipo de lesiones, el tiempo de supervivencia era “muy breve” y que las opciones de salvar la vida eran prácticamente nulas.

Por otro lado, a partir de diversos análisis y muestras del fallecido, otros dos peritos han señalado que había consumido varias drogas y ansiolíticos, sin poder precisar si en el momento de los hechos estaba bajo sus efectos, aunque sí, al menos, influido por un relajante muscular.

Los informes toxicológicos sobre dos de los asaltantes, obtenidos mediante análisis de cabello, indican que ambos habían consumido distintas drogas de forma reiterada en los meses previos al suceso.

Durante la vista oral se ha hecho constar, a instancia de varias defensas, que uno de los ladrones tiene reconocido un grado de discapacidad del 33 por ciento, mientras que el acusado de homicidio padece ceguera en el ojo izquierdo y una agudeza visual reducida en el derecho.

La Fiscalía solicita para el morador de la vivienda una condena de 15 años de prisión por homicidio y reclama para los otros tres asaltantes, que también se encuentran procesados, penas de 11 meses de cárcel para cada uno.

Los hechos se remontan al 24 de septiembre de 2020 cuando, según el escrito de acusación, cuatro personas se desplazaron a una vivienda de Inca con la intención de sustraer unas plantas de marihuana. Los tres procesados permanecieron en el exterior vigilando, mientras el cuarto accedía al interior del inmueble.

Este último penetró en la casa a través de un hueco en una valla metálica instalada sobre el muro perimetral de la finca, instante en el que fue sorprendido por el propietario, quien, en el transcurso de un forcejeo, le asestó varias puñaladas.

El asaltante, gravemente herido, logró huir, pero el dueño de la vivienda le persiguió hasta el exterior. Al darle alcance, lo apuñaló de nuevo y abandonó la zona. La víctima falleció allí mismo pocos minutos después.

Además de los 15 años de prisión, el Ministerio Público reclama que la familia del fallecido perciba una indemnización cercana a 157.000 euros.