El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha decidido reducir de cinco a un año de prisión la condena impuesta en enero por la Audiencia Provincial de Burgos a un hombre acusado de distribución de pornografía infantil.
La Sala de lo Civil y Penal del TSJCyL, con sede en Burgos, concluye que los hechos probados solo permiten afirmar la difusión de cuatro vídeos ya existentes, sin que conste que el procesado interviniera en la creación o producción de ese material, de acuerdo con la nota del Gabinete de Prensa del tribunal difundida por Europa Press.
Por este motivo, el tribunal excluye la aplicación del subtipo agravado del Código Penal, al considerar que para ello es necesaria la participación directa de menores en la generación del contenido, circunstancia que no se da en este procedimiento. Además, la Sala tiene en cuenta la cooperación prestada por el acusado durante la investigación, al permitir el acceso a sus dispositivos y al material analizado, lo que se aprecia como atenuante a la hora de fijar la pena.
La sentencia establece finalmente una pena de un año de prisión, acompañada de la inhabilitación para ejercer actividades relacionadas con menores durante tres años y de una medida de libertad vigilada por el mismo periodo, que se cumplirá tras la pena de cárcel. La resolución no es definitiva y puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo.
Los hechos se sitúan el 23 de abril de 2022, cuando una investigación de la Unidad Central de Ciberdelincuencia detectó la subida a Internet de cuatro vídeos con pornografía infantil de menores de 16 años. El rastreo de la dirección IP condujo al domicilio de Burgos en el que vivía entonces el acusado. Más adelante, el 10 de diciembre de 2022, se halló en la aplicación WhatsApp una conversación en la que el investigado compartía otros cuatro archivos de la misma naturaleza con otro usuario.
En el registro judicial practicado en su vivienda el 31 de octubre de 2024, el acusado mostró una colaboración plena con los agentes del Cuerpo Nacional de Policía. Entregó de forma voluntaria su teléfono móvil Apple y facilitó tanto el código PIN de desbloqueo como el de la tarjeta SIM.