El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha endurecido la condena que la Audiencia Provincial de Madrid impuso a un agente de la Policía Local por el asesinato, en febrero de 2020, de un familiar al que quitó la vida con el objetivo de apropiarse de su patrimonio hereditario.
Así se recoge en una sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press, en la que se rechaza el recurso de apelación interpuesto por la defensa del condenado, pero se estima parcialmente la impugnación planteada por la acusación particular.
Como consecuencia de esta resolución, la pena inicial de 39 años de prisión se sustituye por prisión permanente revisable, la sanción más grave prevista en el ordenamiento penal español. Durante el juicio, la Fiscalía había interesado para el acusado una condena de 44 años de cárcel.
Los magistrados dan por probado que el procesado provocó la muerte de la víctima al arrojarla por las escaleras, en un escenario marcado por disputas de carácter económico y sucesorio, circunstancia que fundamenta su responsabilidad penal en los hechos.
En su resolución, el tribunal destaca que la prueba practicada en el plenario fue examinada de forma correcta y razonada, descartando cualquier vulneración del derecho a la presunción de inocencia, así como posibles errores en la valoración de los hechos. Del mismo modo, ratifica las penas de prisión fijadas por un delito en grado de tentativa y por dos delitos de falsedad documental.
La Sala recuerda, además, que el Código Civil impide heredar a quien ha sido condenado por causar la muerte del causante, un principio que considera plenamente aplicable en este supuesto, a la vista de la solidez de los hechos declarados probados y de su relación directa con el procedimiento sucesorio.