La abogada de la familia de Maialen ve “una sorpresa muy desagradable” que se descarte la violencia de género

La abogada de la familia de Maialen lamenta que el jurado no aprecie violencia de género ni ensañamiento pese a condenar por asesinato con alevosía.

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El hombre acusado de asesinar a su esposa embarazada de mellizos el 27 de mayo de 2023 durante un juicio, en la Audiencia Provincial de Álava, a 4 de mayo de 2026, en Vitoria, Álava Iñaki Berasaluce - Europa Press
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La abogada de la familia de Maialen Mazón, asesinada de 13 cuchilladas el 26 de mayo de 2023 cuando estaba embarazada de dos mellizas y se alojaba en la habitación de un apartahotel de Vitoria junto a su hija de dos años, ha señalado que ha supuesto “una sorpresa muy desagradable” que el jurado, pese a declarar culpable de asesinato con alevosía al marido de la víctima, J.R., no haya apreciado la agravante de violencia de género.

La letrada Cecilia Piris ha explicado que, por una parte, tienen “una sensación dulce” tras conocer el veredicto del jurado y, al mismo tiempo, “amarga”. “Estamos muy satisfechas de que no se hayan apreciado ni eximentes ni atenuantes, que era muy importante para nosotras que se le hiciera responsable plenamente de sus actos, que no aceptara la tesis defensiva de que actuó con las facultades anuladas o que no sabía lo que hacía”, ha indicado en declaraciones a Europa Press.

Para la acusación particular, aceptar esa versión habría supuesto “un insulto a la memoria de Maialen”. Sin embargo, Piris ha lamentado igualmente que no se haya estimado la agravante de ensañamiento psíquico y moral, ya que defendía que el sufrimiento de la víctima se vio incrementado por la presencia de la hija de dos años durante los hechos.

Aun así, ha valorado que consiguieran convencer del ensañamiento a seis de los nueve miembros del jurado, aunque no alcanzaran la mayoría reforzada de siete votos necesaria. “Era difícil al no verse lo que había ocurrido en esa habitación y lo veíamos más complicado”, ha manifestado.

Debate sobre violencia de género y prejuicios

Lo que sí ha sido “una sorpresa muy desagradable” para la abogada de la familia de Maialen es que el tribunal popular no haya determinado que se cometió violencia de género. “Yo estaba convencida de que habíamos explicado suficientemente por qué había una relación de violencia en el tiempo entre ellos y por qué la culminación de ese machismo, de ese control, fue el asesinato”, ha subrayado.

A su entender, este resultado evidencia que aún persiste una falta de concienciación social. “Es una razón por la que nos tenemos que seguir esforzando día a día para explicar lo que es la violencia de género, la violencia machista”, ha manifestado.

Piris ha apuntado que “a una víctima con un ojo morado todo el mundo la interpreta como víctima, porque es fácil de ver, pero el maltrato psicológico, que es el que tenía Maialen, es más difícil”. “Y si además a eso le sumas esa conducta de volver voluntariamente con el agresor, que es muy típica y muy normal, que es de manual en las víctimas, a algunas personas les cuesta entenderlo”, ha destacado.

En cualquier caso, ha remarcado que lograron convencer a la mayoría del jurado, ya que se obtuvo un resultado de seis votos frente a tres, aunque tampoco en este punto se alcanzó la mayoría reforzada de siete que exige la ley.

Según la letrada, también ha pesado el prejuicio de que la víctima “no fuera una persona intachable, con problemas de alcoholismo” o que reclamara dinero a su marido. “Se concibe como que no hay una situación de dominación. Parece que las víctimas tienen que atenerse a cierto perfil muy específico, con connotaciones casi cristianas, de moral impecable, una mujer sumisa, sometida, callada, tímida o apocada. Si te sales de ese guion es más difícil que se conceptualicen como víctima y no porque no lo seas”, ha manifestado.

Penas solicitadas y alcance simbólico

Cecilia Piris ha recordado que las acusaciones siguen reclamando para el acusado, J.R., la pena máxima de 25 años por el asesinato, al considerar que, desde un punto de vista técnico, la no apreciación de estas agravantes no altera sustancialmente la condena, dado que se le imputa asesinato con alevosía y agravante de parentesco. “Nos movemos ya dentro de la mitad superior de la pena, estamos entre los 20 y 25 años en el caso del asesinato”, ha explicado.

Además, ha resaltado que el jurado también lo ha declarado culpable de los dos abortos (la mujer estaba embarazada de mellizos) y del delito de abandono de menor, ya que la hija de dos años permaneció 18 horas sola en la habitación donde fue asesinada su madre.

De este modo, ha señalado que “entra en juego el límite máximo de cumplimiento, por lo que llega un momento en el que acumular más años no tiene ninguna consecuencia real”, aunque sí tiene una dimensión “simbólica”.