La defensa del ciudadano colombiano condenado por la muerte de la lucense Cristina Cabo en 2022, una mujer de 42 años que regentaba una tienda de productos ecológicos en el barrio de A Milagrosa, ha solicitado al tribunal que se le imponga una condena por homicidio y no por asesinato.
“Pedimos que se valore la correcta calificación de los hechos enjuiciados”, ha expuesto la letrada, insistiendo en que “en vez de un delito de asesinato nos encontraríamos ante uno de homicidio y en vez de un delito de robo ante uno leve de hurto”.
Estas peticiones se han formulado en la vista de apelación celebrada este lunes ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), después de que la defensa recurriera la resolución por la que su cliente fue sentenciado a 22 años de prisión por asesinato y a otros cuatro años por el delito de robo.
La abogada del condenado ha reclamado que se le apliquen varias circunstancias atenuantes, entre ellas la confesión, la legítima defensa, un trastorno mental transitorio y el hecho de haber actuado bajo los efectos del alcohol y las drogas en la noche en que sucedieron los hechos.
Por el contrario, tanto la Fiscalía como la acusación particular han defendido que se mantenga íntegramente la pena fijada por la Audiencia Provincial, apoyada en el veredicto emitido por el jurado popular y que ahora revisa el alto tribunal gallego tras el recurso de la defensa.
“La sentencia está debidamente motivada, los jurados dieron el veredicto y son soberanos”, ha señalado la abogada de la familia de la fallecida en declaraciones a los medios antes del inicio de la vista.
“Es un asesinato y así lo calificó el jurado popular, cometido con alevosía y con ensañamiento, sin tener un motivo de peso ni nada que justifique mínimamente su reacción”, ha recordado la letrada de la acusación particular. “No se apreció ningún tipo de atenuante”, ha reiterado.
Hechos probados en el juicio
Según el veredicto del jurado, emitido tras tres días de juicio celebrados el pasado mes de mayo, quedó acreditado que en la agresión a la víctima concurrieron alevosía y ensañamiento. La mujer falleció desangrada después de que el acusado le asestara 49 puñaladas con un cuchillo en su domicilio, al que ambos se habían desplazado para mantener relaciones sexuales tras conocerse en un pub del casco histórico de la ciudad.
El tribunal también lo declaró culpable de robo, al constatarse que el hombre se marchó de la vivienda llevándose una bicicleta y un ordenador pertenecientes a Cristina Cabo, dejándola allí gravemente herida.
Durante el juicio no se cuestionó quién fue el autor del crimen, ya que el procesado reconoció su responsabilidad en la muerte desde la fase de investigación policial, abierta después de que su propia hermana, que llevaba dos meses en España, lo denunciara ante las autoridades. El núcleo del debate se centró en determinar si los hechos debían calificarse jurídicamente como asesinato o como homicidio.