La jueza llama como testigo a un excargo de Moncloa por el caso del muñeco de Sánchez apaleado en Nochevieja en Ferraz

La jueza cita como testigo a un excargo de Moncloa por la agresión a un muñeco de Sánchez en Nochevieja frente a la sede del PSOE en Ferraz.

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La magistrada que instruye la causa por la paliza a un muñeco que simbolizaba al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, frente a la sede federal del PSOE la Nochevieja de 2023 ha citado para declarar este jueves, en calidad de testigo, al exsecretario de Estado de Comunicación del Ejecutivo, Francesc Vallés.

Según consta en una providencia a la que ha tenido acceso Europa Press, la jueza ordena la comparecencia de Vallés y, al mismo tiempo, fija para el próximo 7 de julio las declaraciones de varios de los investigados en la causa.

De acuerdo con fuentes jurídicas consultadas, la instructora quiere interrogar a Vallés sobre el resumen de prensa que recibió Sánchez el 1 de enero de 2024, pocas horas después de los hechos ocurridos ante la sede socialista de la calle Ferraz.

En su declaración por escrito ante el juzgado, Sánchez sostuvo que el apaleamiento del muñeco supuso una "apelación directa" a su "muerte" y una "invitación real" a que alguien "se atreviera a pasar de la mera puesta en escena al ataque real" contra él o contra su familia, según el testimonio al que tuvo acceso esta agencia.

El jefe del Ejecutivo, personado como acusación particular y en su condición de secretario general del PSOE, explicó que tuvo noticia de lo sucedido a primera hora del 1 de enero gracias a un resumen de prensa remitido por su gabinete.

Fue así como conoció la "repugnante agresión y destrucción" de la figura que le representaba y, además, comprobó que en las retransmisiones en directo difundidas en redes sociales proliferaban "comentarios violentos, soeces, injuriosos y ofensivos" contra su integridad, de acuerdo con el relato del propio presidente.

"Acción organizada de violencia política"

Sánchez expuso que la convocatoria de "un acto lúdico y de protesta política" consistente en "tomar las uvas frente a la sede del PSOE en la madrileña calle Ferraz" en realidad "ocultaba una acción perfectamente organizada de violencia política e intimidación".

Relató que percibió que la concentración derivó en "una violenta manifestación de odio" en la que se exhibieron símbolos preconstitucionales y se profirieron coacciones y amenazas dirigidas contra su persona.

"No sólo se vertieron graves ofensas e insinuaciones homicidas que alcanzaban incluso a miembros de mi familia, sino que el momento culminante de la puesta en escena incluía la exhibición de una figura representativa de mi persona que, tras ser colgada de un semáforo, era golpeada, apaleada y despedazada", manifestó en su escrito.

Advirtió igualmente de que la "deshumanización" hacia él y hacia sus allegados generada por el apaleamiento "podía legitimar la comisión de actos violentos contra personas y espacios vinculados" al PSOE.

"Soy consciente del impacto de los hechos relatados y del clima de intimidación que, en último término, perseguía un acto repleto de simbología contraria a nuestro sistema de libertades. No era a Pedro Sánchez a quien se estaba 'colgando, apaleando y quemando en público', sino a quienes exhiben sintonía o militancia con un proyecto político plenamente comprometido con nuestro ordenamiento constitucional y la democracia en España", remarcó el presidente.

Por su parte, Jesús Santorio, letrado de uno de los investigados, ha señalado a Europa Press que "no hay caso, no hay delito" y ha adelantado que solicitará el archivo del procedimiento una vez hayan prestado declaración todos los citados.