Las agentes de la Ertzaintza encargadas de revisar el contenido de los teléfonos móviles de Maialen y de su marido, señalado como presunto asesino, han expuesto ante el tribunal que este ejercía un intenso control sobre los gastos y las comunicaciones de su pareja. Según su testimonio, exigía a Maialen que le enviara fotografías de los productos adquiridos junto con sus precios y había instalado en su dispositivo una aplicación para vigilar de forma remota toda su actividad.
La Audiencia Provincial de Álava ha celebrado este miércoles la tercera sesión del juicio por el asesinato de Maialen, que perdió la vida el 27 de mayo de 2023 en Vitoria-Gasteiz tras ser apuñalada cuando estaba embarazada de mellizas.
“TIRADA EN POSICIÓN FETAL”
En la jornada de este miércoles ha intervenido, entre otros testigos, el ertzaina que localizó el cuerpo sin vida de la joven en la habitación del apartahotel donde se produjo el crimen. El agente ha relatado que Maialen se encontraba “tirada en el suelo en posición fetal”, mientras que su hija de dos años permanecía en otra estancia, dentro de la cuna.
Este policía ha detallado que la habitación del apartahotel estaba “desordenada”, con signos evidentes de violencia, hasta el punto de que daba la impresión de que se había producido “una batalla campal”, por la abundante sangre esparcida por el suelo y las paredes, así como por el desplazamiento y deterioro de parte del mobiliario.
Otro ertzaina, responsable de examinar las conversaciones mantenidas a través del teléfono de Maialen, tanto llamadas como mensajes, ha señalado que en uno de esos intercambios J.R. recriminaba a su esposa: “para estar conmigo no te maquillas ni te pones tanga”.
El agente ha añadido que, a través de estos mensajes, Maialen se mostraba “desbordada y acosada” por el acusado, del que dependía económicamente, ya que “no podía acceder de forma libre al dinero”. “Ella tenía que justificar las compras que había realizado enviando una foto de lo que había comprado junto a los precios”, ha precisado.
TIRABA COSAS AL SUELO
En los chats con su marido, Maialen le manifestaba con frecuencia que estaba “desesperada” y que necesitaba que él “desapareciera” de su vida. También le reprochaba que, aunque ella elevaba la voz en las discusiones, él llegaba a “lanzar cosas al suelo”.
Del análisis de estas comunicaciones se desprende igualmente que un conocido de J.R. le advirtió de que había mantenido una relación con su mujer y de que ella pretendía divorciarse y quedarse con la custodia de la hija de ambos. No obstante, el ertzaina ha subrayado que, en términos generales, el tono de los mensajes y llamadas de J.R. hacia su esposa era “afectuoso y cariñoso”.
Por otro lado, la agente que examinó el teléfono de J.R. ha indicado que le llamó la atención que, en los minutos inmediatamente posteriores al crimen, este realizara varias llamadas, sin que llegaran a conectar, a un número antiguo de Maialen que ella no utilizaba desde hacía tiempo, pese a que en los días previos ambos se habían comunicado a través de otra línea.
La misma agente ha ratificado que en el terminal del acusado se detectó un programa que le permitía acceder a las conversaciones que mantenía su esposa desde su propio teléfono.