La Audiencia Provincial de Albacete ha celebrado este miércoles una vista en la que ha declarado la joven que asegura haber sufrido abusos sexuales reiterados por parte de su tío cuando tenía alrededor de diez años. La denunciante ha relatado que el adulto intentaba presentar esas conductas como si fueran parte de un juego que le hacía “sentir incómoda”, y ha explicado que, con el tiempo, desarrolló un trastorno depresivo con conductas autolesivas que se prolongó durante años. El procesado, para el que se piden seis años de prisión, ha rechazado de plano las acusaciones.
La víctima, que ahora tiene 19 años y ha intervenido por vía telemática, ha situado los episodios entre 2015 y 2016, cuando acudía algunos fines de semana a la vivienda de su tío para jugar con su primo pequeño mientras estaba bajo la custodia de su padre.
“En una ocasión me sentó en su regazo cuando estábamos en el salón y frotó su entrepierna contra mi. También me palpó los genitales por encima de la ropa”, ha señalado la joven, quien ha recordado otra ocasión en la que estaba jugando con su primo pequeño en la cama del dormitorio cuando el procesado “se puso encima de mí y empezó a golpear mi culo con su entrepierna durante un minuto, que se me hizo eterno”.
La joven ha indicado que, por el tiempo transcurrido y la dificultad de afrontar esos recuerdos, no puede precisar más episodios concretos, “pero que las hubo”. Tras aquellas situaciones, cuando aún era una niña, comunicó a sus progenitores, ya separados, que no quería regresar a la casa del tío. “Yo pensaba que se debía a que no quería cuidar de su primo pequeño. Jamás me imaginé esto”, ha comentado la madre de la víctima durante la vista.
“Ella llevaba tiempo yendo a psicólogos y psiquiatras por depresión, con autolesiones y crisis de pánico. Yo no sabía dominar esas situaciones e iban incrementando a pesar de estar en tratamiento”, ha rememorado la progenitora ante el tribunal.
Con el paso de los años, la chica fue adquiriendo confianza hasta que, en 2021, decidió relatar lo ocurrido al entonces novio de su madre, a una amiga y, tras sufrir un ataque de pánico en diciembre de ese mismo año, también a su madre. “Su hermana y yo le dijimos que estaríamos allí para apoyarla tanto si decidía denunciar como si no. Al día siguiente fuimos a comisaría”, ha relatado la madre.
La defensa del acusado ha puesto el foco en el contexto personal y emocional de la joven, subrayando que atravesaba una situación complicada tanto en el domicilio materno como en el instituto. Ha recordado que tenía diagnosticado un trastorno por déficit de atención y que estaba bajo medicación cuando supuestamente se produjeron los hechos, además de que, según ha admitido ella misma, consumía marihuana en la época en la que interpuso la denuncia.
Tanto la Fiscalía como la acusación particular solicitan, además de la pena de prisión, una indemnización de 6.000 euros a favor de la víctima por los daños sufridos.