Enrique García Castaño, excomisario al frente de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional, explicó ante el juez instructor de la “Operación Kitchen” que Sergio Ríos, antiguo chófer de Luis Bárcenas, trasladaba datos sobre el extesorero del PP a los comisarios José Manuel Villarejo y Andrés Gómez Gordo cuando la información era “interesante”, y que Villarejo, a su vez, comunicaba esos extremos al entonces director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, Eugenio Pino.
En su testimonio, apuntó que la orden de centrar las pesquisas en Bárcenas podría haber partido de “instancias superiores” y desligó de esa supuesta operación al ex “número dos” del Ministerio del Interior, Francisco Martínez, que figura como acusado en el procedimiento.
La Audiencia Nacional (AN) ha arrancado este lunes la sesión con la reproducción de varios audios incorporados al juicio sobre el presunto dispositivo de espionaje impulsado en 2013 desde el Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy para sustraer documentación a Bárcenas y frenar, supuestamente, el avance de las investigaciones policiales y judiciales sobre una contabilidad paralela en el partido.
En los primeros minutos de la fase de prueba documental, el tribunal ha escuchado un audio de la declaración de García Castaño ante el instructor, en la que el exalto mando policial ofrece detalles sobre la mecánica del supuesto operativo parapolicial.
García Castaño estuvo al frente de la unidad que habría asumido las vigilancias sobre Rosalía Iglesias, esposa de Luis Bárcenas, en 2013, cuando el extesorero permanecía en prisión provisional por los conocidos “Papeles de Bárcenas”. El excomisario llegó a figurar como investigado en “Kitchen”, aunque el magistrado archivó su causa alegando motivos médicos.
EL CHÓFER DABA INFORMACIÓN “CADA 20 DÍAS” O “CADA TRES”
En su declaración, Castaño detalló que Ríos, procesado en este juicio por haber sido reclutado como confidente de la supuesta trama, era “colaborador habitual” y “transmitía directamente” información sobre Bárcenas a Villarejo y Gómez Gordo, ambos acusados, “cuando había algo interesante”. De acuerdo con su versión, Villarejo le trasladaba esos datos y, en ocasiones, los elevaba al DAO Eugenio Pino, también acusado en “Kitchen”.
Según el exjefe de la UCAO, esos encuentros podían celebrarse “cada 20 días” o “cada tres”, en función de la relevancia de la información. Aseguró que Ríos “no sabía lo que era interesante” y se limitaba a “transmitir la información” tanto sobre Bárcenas como sobre su esposa, Rosalía Iglesias.
En otro de los audios de esa misma declaración judicial, García Castaño rechazó que la Secretaría de Estado de Seguridad, entonces encabezada por Francisco Martínez, hubiera dictado las órdenes para investigar a Bárcenas y añadió que “puede ser” que esas instrucciones procedieran de niveles superiores a la DAO.
García Castaño indicó igualmente que Villarejo bautizó a Ríos con el alias de “Cocinero” y recalcó que en ningún momento le planteó una contraprestación económica a cambio de su colaboración como confidente del presunto dispositivo parapolicial.
Del mismo modo, relató que tuvo la impresión de que, en las inmediaciones de la vivienda de Bárcenas, había “gente” tomando nota de matrículas y de las visitas. “Pensábamos que podría haber otro servicio”, declaró ante el instructor, cuando se le preguntó por las anotaciones de Villarejo que apuntarían a la existencia de hasta siete confidentes, identificados como K-1 a K-7, y que el segundo de ellos sería el propio Ríos.