El calor deja ya 496 muertes en julio en España

Las altas temperaturas han provocado ya 496 fallecimientos estimados en España en lo que llevamos de julio, según el sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III. Los expertos alertan de que el calor extremo vuelve a situarse como una de las principales amenazas para la salud pública, especialmente entre las personas mayores y los colectivos más vulnerables. La cifra récord de fallecidos por calor en un mes de julio se alcanzó en 2022

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Imagen de archivo de personas al lado de un termómetro | EuropaPress
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España vuelve a enfrentarse a un verano marcado por la mortalidad asociada a las altas temperaturas. El Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, estima que el calor ya ha provocado 496 muertes en lo que llevamos de julio, elevando a 1.556 los fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas desde el inicio de la vigilancia estacional, el pasado 15 de mayo. Se trata de datos provisionales que se actualizan diariamente y que permiten medir el impacto sanitario de las olas de calor en tiempo casi real, convirtiéndose en una de las principales herramientas de vigilancia epidemiológica del país.

¿Qué es el sistema MoMo?

El Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) fue creado por el Instituto de Salud Carlos III tras la devastadora ola de calor que sufrió Europa en 2003, con el objetivo de detectar de forma temprana aumentos anómalos de la mortalidad que puedan estar relacionados con fenómenos como las altas temperaturas, las epidemias de gripe, la COVID-19 o cualquier otra emergencia de salud pública.

Para ello, MoMo recibe diariamente los datos de los registros civiles de toda España y los compara con la mortalidad que estadísticamente sería esperable para cada día del año, teniendo en cuenta factores como la estacionalidad y la evolución demográfica. Cuando las defunciones reales superan significativamente esa previsión y coinciden con episodios de temperaturas extremas, el sistema estima cuántas de esas muertes pueden atribuirse al calor.

Por este motivo, las 496 muertes registradas en julio no son personas cuyo certificado de defunción indique "golpe de calor", sino un cálculo epidemiológico del exceso de mortalidad asociado a las altas temperaturas. En la mayoría de los casos, el calor agrava enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales o neurológicas preexistentes hasta desencadenar el fallecimiento, especialmente entre personas mayores de 75 años, pacientes crónicos o personas especialmente frágiles.

El verano récord de 2022: 2.000 muertes por calor

La cifra de 496 fallecimientos en apenas unos días de julio refleja un inicio de mes especialmente duro pero todavía se sitúa por debajo de los registros alcanzados durante el histórico verano de 2022.

Según los datos del Ministerio de Sanidad, 2022 fue el año con mayor mortalidad atribuible al calor desde que existen registros del actual sistema de vigilancia, con 4.789 fallecimientos durante toda la temporada estival. Solo el mes de julio de aquel año acumuló más de 2.000 muertes estimadas asociadas a las altas temperaturas, coincidiendo con varias olas de calor consecutivas que afectaron a prácticamente todo el territorio nacional.

Más recientemente, 2025 registró una mortalidad también muy elevada, con 3.832 fallecimientos atribuibles al calor, consolidando una tendencia que preocupa cada vez más a las autoridades sanitarias debido al aumento de la frecuencia, duración e intensidad de los episodios de calor extremo.

Andalucía y los golpes de calor

Mientras el sistema MoMo mide el impacto global del calor sobre la mortalidad, las comunidades autónomas notifican de forma independiente los casos clínicamente confirmados de golpe de calor.

En Andalucía ya se han confirmado varios fallecimientos por esta causa desde el inicio de la actual campaña estival, algunos de ellos relacionados con una exposición prolongada a temperaturas superiores a los 40 grados. Estos casos representan únicamente una parte muy pequeña del impacto real del calor, ya que la mayoría de las víctimas fallecen como consecuencia del agravamiento de enfermedades previas provocado por las temperaturas extremas.

Las autoridades sanitarias mantienen activos los planes especiales frente al calor y recuerdan la importancia de evitar la exposición al sol durante las horas centrales del día, mantenerse hidratado y prestar especial atención a las personas mayores, dependientes y con enfermedades crónicas.

Problema meteorológico, sanitario y social

Los expertos coinciden en que España afronta veranos cada vez más cálidos como consecuencia del cambio climático. Sin embargo, advierten de que el riesgo no depende únicamente de la temperatura registrada por los termómetros.

La evidencia científica señala que factores como el envejecimiento de la población, la existencia de enfermedades crónicas, la pobreza energética, las viviendas mal aisladas o la falta de acceso a sistemas de refrigeración incrementan notablemente la vulnerabilidad frente a las olas de calor.

Diversos estudios publicados este mismo año reclaman que las políticas públicas incorporen también criterios sociales en los planes de prevención, ya que el impacto de las altas temperaturas no se distribuye de forma homogénea entre toda la población.