Los incendios forestales vuelven a poner a prueba la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia y también reabren un viejo debate sobre la gestión de los montes. Este fin de semana, España ha vivido una de las mayores emergencias del verano con grandes fuegos en Madrid, Ávila, Toledo y Castellón, mientras Francia mantiene una situación crítica en Gironda y Las Landas, con cientos de miles de personas evacuadas.
Solo en España, los incendios han obligado a evacuar o confinar a más de 116.000 personas. El fuego que comenzó entre Madrid y Ávila se ha extendido hacia Toledo hasta obligar al Ministerio del Interior a ampliar la declaración de emergencia de interés nacional, mientras que en Castellón el incendio declarado en la Vall d'Uixó llegó a ser calificado por los bomberos como "fuera de capacidad de extinción", una expresión reservada para los incendios con un comportamiento extremo.
Cada vez que se produce una emergencia de estas dimensiones aparecen también las mismas preguntas. ¿Está prohibido limpiar el monte? ¿La Agenda 2030 impide desbrozar los bosques? ¿Las leyes ambientales dificultan la prevención? La respuesta, según la legislación estatal y autonómica, es que no.
Los grandes incendios reabren un debate que se repite cada verano
No es la primera vez que ocurre. Después de los incendios de Sierra Bermeja, la ola de fuegos en Zamora, los grandes incendios de Tenerife o el de Los Gallardos, las redes sociales se llenaron de mensajes asegurando que "no dejan limpiar el monte" o que las normas ambientales impiden realizar trabajos de prevención.
Ahora, con los incendios de Madrid, Ávila, Toledo y Castellón ocupando la actualidad, esos mensajes vuelven a difundirse con fuerza.
Sin embargo, revisar la legislación permite comprobar que muchas de esas afirmaciones mezclan conceptos distintos o directamente son falsas.
La Ley de Montes no prohíbe limpiar el monte
La Ley de Montes no establece ninguna prohibición general para realizar labores de limpieza forestal. De hecho, hace exactamente lo contrario.
El artículo 48 obliga a las comunidades autónomas a elaborar planes de prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales que incluyan tratamientos selvícolas, cortafuegos, mantenimiento de pistas forestales, puntos de agua y otras actuaciones destinadas a reducir el riesgo de incendio.
Dentro de esos tratamientos selvícolas se encuentran actuaciones habituales como desbroces, podas, clareos o limpiezas de vegetación, precisamente las labores que buscan reducir la acumulación de biomasa y disminuir la intensidad de los incendios cuando se producen.
Entonces, ¿por qué a veces hay permisos o limitaciones?
Gran parte de la confusión nace porque no todas las actuaciones forestales tienen el mismo régimen jurídico.
La limpieza preventiva del monte no está prohibida, pero determinadas actividades sí requieren autorización administrativa. Es el caso, por ejemplo, de las quemas de restos vegetales, algunos trabajos durante la época de máximo riesgo de incendios o actuaciones que afectan a espacios protegidos.
Además, cada comunidad autónoma desarrolla su propia normativa forestal. Andalucía, Galicia, Castilla y León, Asturias o Extremadura regulan estos trabajos con diferentes procedimientos, pero todas contemplan tratamientos selvícolas y actuaciones preventivas frente a los incendios.
¿La Agenda 2030 prohíbe limpiar los bosques?
Es otro de los mensajes que reaparece cada verano y tampoco se corresponde con el contenido de ese documento.
La Agenda 2030 no es una ley ni crea prohibiciones sobre la gestión forestal. Se trata de un compromiso internacional aprobado por Naciones Unidas que fija objetivos generales de desarrollo sostenible.
Entre ellos figura el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 15, dedicado a la protección de los ecosistemas terrestres y a la gestión sostenible de los bosques. El texto habla de conservar, restaurar y gestionar de forma sostenible los ecosistemas forestales, pero no prohíbe realizar desbroces ni trabajos de prevención de incendios.
Los expertos recuerdan que prevenir un gran incendio depende de muchos factores
Los especialistas en gestión forestal insisten en que los grandes incendios no pueden explicarse por una única causa.
La acumulación de combustible vegetal, el abandono de zonas rurales, la continuidad del bosque, la falta de gestión durante décadas, las olas de calor, la sequía o los llamados incendios de nueva generación forman parte de un problema mucho más complejo.
Las labores preventivas ayudan a reducir el riesgo y a facilitar el trabajo de los equipos de extinción, pero no eliminan por sí solas la posibilidad de que se produzcan incendios de gran intensidad cuando coinciden condiciones meteorológicas extremas.
Por eso, mientras España continúa luchando contra los incendios de Madrid, Ávila, Toledo y Castellón, la normativa vigente mantiene la prevención forestal como una obligación de las administraciones y de los propietarios de los montes, no como una actividad prohibida.