Muere Paco Ron, el cocinero que revolucionó la nueva cocina asturiana y llevó su legado a Madrid

El cocinero Paco Ron, una de las figuras más influyentes de la renovación gastronómica asturiana y fundador de la histórica Taberna Viavélez de Madrid, ha fallecido este martes. Su trayectoria, marcada por una cocina honesta, técnica y profundamente ligada al producto, dejó una huella decisiva tanto en Asturias como en la capital

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Paco Ron
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La gastronomía española despide a Paco Ron, uno de los cocineros que contribuyó a transformar la cocina asturiana contemporánea, quien ha fallecido este martes. Aunque nació en Madrid en 1958, encontró en Viavélez, el pequeño pueblo pesquero del que procedía su familia paterna, el escenario donde desarrolló una propuesta culinaria que acabaría situándole entre los grandes nombres de la cocina española.

Su restaurante Viavélez Puerto, inaugurado en 1996, marcó un antes y un después en la gastronomía del Principado. Dos años después obtuvo una estrella Michelin, un reconocimiento que confirmó el éxito de una cocina capaz de modernizar el recetario tradicional sin renunciar a sus raíces.

Pionero de la Nueva Cocina Asturiana

Junto a cocineros como Nacho Manzano, Pedro Martino y José Antonio Castroviejo, Paco Ron participó en la creación de NUCA (Nueva Cocina Asturiana), un movimiento que impulsó una nueva forma de entender la gastronomía regional.

Su propuesta apostaba por el producto, la técnica y la sencillez, alejándose de artificios para construir platos donde el sabor ocupaba siempre el primer plano.

El reconocimiento de la crítica convirtió aquel pequeño restaurante del occidente asturiano en un referente nacional, aunque terminó cerrando por la falta de clientela suficiente para mantener la actividad durante todo el año.

La Taberna Viavélez, su gran legado en Madrid

Lejos de abandonar la cocina, Paco Ron regresó a la ciudad donde había nacido. En 2008 abrió la Taberna Viavélez, en la calle General Perón de Madrid, junto a su hermana Sara Ron, trasladando a la capital la filosofía que había desarrollado en Asturias.

Durante quince años, el restaurante se consolidó como uno de los establecimientos imprescindibles del panorama gastronómico madrileño gracias a una cocina basada en fondos, jugos y productos de temporada.

Entre sus elaboraciones más recordadas figuran el salmonete con paté de higaditos y aceitunas, las patatas a la importancia con almejas, el bonito con chocolate o la liebre a la royal, platos que reflejaban una personalidad culinaria propia.

Una trayectoria construida desde los fogones

Antes de convertirse en uno de los grandes nombres de la cocina española, Paco Ron recorrió algunas de las cocinas más prestigiosas del país.

Trabajó en establecimientos como Arzak, Martín Berasategui, Can Roca, Atrio o El Cenador de Salvador, además de iniciar su carrera en restaurantes madrileños como Pinocho, Dómine Cabra o Ararad.

Su formación coincidió con una generación de cocineros que aprendió el oficio cuando la profesión todavía estaba lejos del reconocimiento mediático que alcanzaría años después.

El recuerdo de quienes trabajaron con él

En los últimos años, la enfermedad le obligó a alejarse progresivamente de los fogones. Finalmente decidió traspasar la Taberna Viavélez a Enrique Limón, quien había formado parte del proyecto desde sus comienzos.

Tras conocerse su fallecimiento, distintas figuras de la gastronomía han querido recordar su legado. Joan Roca destacó de él su compromiso con los valores humanos y definió su cocina como "honesta, sabrosa y de altísimo nivel técnico".

Por su parte, Quique Limón resumió así la figura del cocinero: "Paco, mucho más que un gran cocinero, fue el mejor ser humano que se pueda imaginar. Un hombre comprometido con la vida y con las personas, un gran amigo al que vamos a echar de menos lo que no está escrito".