OpenAI ha comenzado este jueves el despliegue general de GPT-5.6 Sol, su nuevo modelo de inteligencia artificial, después de recibir la autorización de la Administración de Donald Trump, que había limitado su acceso durante varias semanas mientras distintas agencias federales evaluaban sus capacidades.
Hasta ahora, el modelo solo estaba disponible para una veintena de socios seleccionados por el Gobierno estadounidense. Con la aprobación del Ejecutivo, OpenAI ha iniciado su lanzamiento al conjunto de los usuarios.
Un 54% más eficiente
El consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, ha asegurado en una entrevista con CNBC que GPT-5.6 Sol alcanza una eficiencia un 54% superior en el uso de tokens para tareas de programación con agentes de IA, una mejora que, según la compañía, sitúa al modelo al nivel o por encima de sus principales competidores.
"Todas las empresas están pensando en cuánto gastan y qué valor obtienen de la inteligencia artificial. Eso es exactamente lo que queremos mejorar", afirmó Altman.
Tres modelos con distintos niveles de coste
GPT-5.6 se presenta como una familia compuesta por tres modelos:
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Sol, el modelo más avanzado y con mayores capacidades.
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Terra, una versión orientada a cargas de trabajo empresariales con un menor coste.
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Luna, diseñada para tareas de gran volumen, siendo la opción más rápida y económica de la gama.
Con esta estrategia, OpenAI busca adaptar sus modelos a diferentes necesidades de empresas y desarrolladores.
Semanas bajo supervisión del Gobierno
El lanzamiento de GPT-5.6 estuvo condicionado por un proceso de revisión impulsado por la Administración Trump. Según explicó Altman, la autorización fue fruto de un trabajo conjunto con responsables del Gobierno, entre ellos el secretario de Comercio, Howard Lutnick, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el director nacional de Ciberseguridad, Sean Cairncross.
El director ejecutivo describió el proceso como una colaboración en la que las autoridades federales plantearon distintas cuestiones técnicas y de seguridad que OpenAI fue resolviendo antes de ampliar el acceso al modelo.
Durante ese periodo, el Centro para los Estándares e Innovación en Inteligencia Artificial del Departamento de Comercio evaluó especialmente las capacidades de GPT-5.6 en ámbitos como la programación, la biología y la ciberseguridad.
Un precedente para la regulación de la IA
La limitación inicial del acceso fue más allá del marco voluntario de revisión previa de modelos de inteligencia artificial promovido por el presidente Donald Trump el pasado 2 de junio. En esta ocasión, el Gobierno estadounidense restringió el uso del modelo a una lista concreta de organizaciones autorizadas mientras concluía la evaluación.
Altman reconoció que OpenAI no considera sostenible este sistema de acceso restringido como fórmula permanente para futuros lanzamientos, aunque defendió la necesidad de garantizar la seguridad antes de poner a disposición del público modelos cada vez más potentes.
La compañía mantiene además conversaciones con la Administración estadounidense sobre una posible participación del Gobierno en su accionariado, unas negociaciones que, según confirmó el propio Altman, continúan abiertas.