El 2 de mayo no es un festivo cualquiera en Madrid. No responde a un calendario laboral ni a una celebración genérica, sino a un episodio fundacional de la historia contemporánea española. Ese día se conmemora el levantamiento popular de 1808 contra las tropas napoleónicas, el inicio de una revuelta que acabaría desembocando en la Guerra de la Independencia. Por eso, desde la aprobación del Estatuto de Autonomía en 1983, la fecha quedó fijada como Día de la Comunidad de Madrid.
A comienzos del siglo XIX, Napoleón Bonaparte había logrado introducir tropas en España con el pretexto de invadir Portugal. Sin embargo, el objetivo real era hacerse con el control del país. Con la familia real desplazada a Bayona, la tensión en Madrid estalló cuando las tropas francesas intentaron sacar del Palacio Real al último miembro de la dinastía borbónica que permanecía en la ciudad. La reacción fue inmediata: el pueblo se levantó contra la ocupación en una jornada caótica y violenta que marcaría un punto de inflexión.
La respuesta francesa fue contundente. La represión posterior incluyó ejecuciones masivas, como las de la montaña del Príncipe Pío, inmortalizadas por Francisco de Goya en Los fusilamientos del 3 de mayo. Aquellos hechos convirtieron el 2 de mayo en un símbolo de resistencia y en uno de los momentos más reconocibles de la historia española.
Un símbolo entre historia y mito
Entre los nombres asociados a aquella jornada destaca Manuela Malasaña, convertida con el tiempo en un icono del levantamiento. Su figura, a medio camino entre la realidad documentada y la tradición popular, representa el sacrificio anónimo de quienes participaron en la revuelta. Su legado ha quedado incluso en el mapa de la ciudad: el barrio de Malasaña lleva su nombre.
Cómo se celebra hoy
Más de dos siglos después, el 2 de mayo mantiene un fuerte componente simbólico e institucional. Cada año, Madrid celebra actos oficiales y homenajes a los caídos, como la ofrenda floral en el cementerio de la Florida o los eventos en la Puerta del Sol, sede del gobierno regional.
La jornada incluye también la entrega de las medallas de la Comunidad de Madrid, además de actividades culturales, conciertos y propuestas abiertas al público. Es, en definitiva, un día que mezcla memoria histórica, identidad regional y celebración ciudadana, y que explica por qué Madrid tiene un festivo propio justo después del 1 de mayo.