La chef catalana Ada Parellada presenta en su nuevo libro 'Els plats del dia' (Penguin Random House) una selección de los platos que han dado forma al menú de mediodía del restaurante Semproniana durante más de tres décadas, con la intención de reivindicar la filosofía que hay detrás de estos menús.
La propia Parellada lo ha detallado este martes en Barcelona, durante el acto de presentación celebrado en el mismo Semproniana, acompañada por el editor Joan Rimbau, quien ha definido la publicación como un “inventario de todo el trabajo que se ha hecho en esta casa”.
La cocinera ha señalado que el libro funciona casi como una “necrología”, ante la progresiva desaparición de los menús del día, sobre todo en áreas metropolitanas y centros urbanos, donde los cambios en los hábitos de consumo han derivado en viviendas con cocinas más reducidas y en supermercados con zonas de platos preparados cada vez más extensas.
“Es un cambio de paradigma y ya está. Pero yo me resisto, continuaré haciendo el menú del día, porque para mi es casi una militancia. Me da una enorme satisfacción poder continuar con esta oferta gastronómica porque me parece un compromiso con el barrio”, ha defendido Parellada.
MÁS QUE UN RECETARIO
En 'Plats del dia. El menú de Semproniana i altres anades d'olla', la autora repasa recetas de primeros, segundos y postres que en distintos momentos se han servido en el local, combinadas con anécdotas que Parellada define como “idas de olla”, con las que busca enriquecer la lectura y convertir el volumen en algo más que un simple recetario.
El menú cotidiano que la cocinera quiere trasladar al lector se distingue por ser diverso, dinámico, realista y asequible, con la finalidad de facilitar la complicada tarea de organizar la comida de cada día, “que no es otra cosa que lo que hacemos cada día en casa”, ha recordado.
AUTONOMÍA EN LA COCINA
Frente a este contexto, Parellada ha abogado por recuperar la autonomía a la hora de preparar platos sencillos y rápidos, e integrar de nuevo la cocina en la rutina diaria, adaptándola al ritmo actual en lugar de frenarlo, “como ha pasado toda la vida”.
La cocinera ha insistido en no abandonar los fogones ni dejar vacías las mesas, porque “la industria alimentaria está esperando que no sepamos hacer ni una salsa de tomate nunca más”.