Ifapa lanza una guía con once cultivos biofumigantes para frenar patógenos en suelos de invernadero

Ifapa presenta una guía con once cultivos biofumigantes para mejorar la salud del suelo de invernadero y reducir patógenos de forma sostenible.

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El Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa) ha dado a conocer una nueva guía técnica centrada en once cultivos biofumigantes adaptados a los invernaderos andaluces, con el objetivo de ayudar a técnicos y agricultores a controlar los patógenos del suelo, reforzar su salud y avanzar hacia modelos de producción más sostenibles.

La publicación, titulada “Guía de cultivos biofumigantes para control de patógenos en suelo de invernadero”, se ha presentado durante una jornada específica sobre salud del suelo celebrada en el centro de La Mojonera (Almería).

La presidenta del Ifapa, Marta Bosquet, ha sido la encargada de abrir la jornada, a la que han asistido más de 75 profesionales del sector hortofrutícola, entre productores, técnicos, representantes de organizaciones agrarias y personal de empresas, según ha detallado la Junta en una nota informativa.

Durante el encuentro se han desarrollado cinco ponencias de especialistas y una mesa redonda con profesionales del sector, en la que se han compartido experiencias de biodesinfección del suelo utilizando restos vegetales.

Los investigadores del Ifapa Miguel de Cara y Felipe Peiró han sido los responsables de presentar la nueva guía, explicando su estructura, la forma de utilizarla y las recomendaciones para sacar el máximo partido al potencial biofumigante de los cultivos descritos. Además, el ingeniero técnico agrícola Gregorio Monsalvo ha expuesto distintas estrategias de desinfección sostenible de los suelos.

El coordinador de la comisión técnica de Coexphal, Juan Antonio Sánchez, ha centrado su intervención en el “suelo vivo como inicio de la vida de los cultivos”, mientras que el investigador José Ignacio Marín ha profundizado en la microbiota del suelo de invernadero como un “escudo natural” para el control de enfermedades.

Herramienta práctica para elegir los cultivos biofumigantes más adecuados

La guía, elaborada por un equipo de investigadores y técnicos del Ifapa, incluye fichas detalladas de los once cultivos biofumigantes analizados. En cada una de ellas se ofrece una descripción de la especie, la dosis de siembra recomendada, la producción estimada de biomasa, el calendario óptimo de implantación y su eficacia frente a hongos o nematodos edáficos parásitos de las plantas.

El documento incorpora también material gráfico para facilitar la identificación de los cultivos, así como indicaciones sobre su efecto fungicida o nematicida y el nivel de sombra que pueden soportar.

Esta guía se integra en el proyecto Optimsoil del Ifapa, una línea de trabajo financiada con fondos europeos Feder que persigue “optimizar la biosolarización para aumentar la salud del suelo en cultivos hortícolas protegidos y al aire libre”.

Entre los cultivos biofumigantes estudiados se encuentran el clavel de la India y el clavel chino o clavel moro; la rúcula; el rábano forrajero; la mostaza blanca o amarilla; la mostaza etíope; la mostaza parda o india; y la colza o canola. También se incluyen la crotalaria o cáñamo de la India, el sorgo forrajero híbrido y el trigo sarraceno.

La versión completa de la publicación puede descargarse gratuitamente en la Plataforma de Asesoramiento y Transferencia del Conocimiento Agrario y Pesquero de Andalucía, Servifapa, a través de la web del Ifapa y del enlace “https://lajunta.es/6f0p3”.

Claves para mejorar la salud del suelo de invernadero

El Ifapa subraya que la salud del suelo es uno de los “pilares fundamentales para garantizar la sostenibilidad de los sistemas agrícolas”, también en los cultivos bajo plástico de zonas de clima mediterráneo.

La elevada intensidad productiva de estos sistemas “puede favorecer la aparición y la persistencia de parásitos como los nematodos y diversos hongos fitopatógenos”. En este contexto, los cultivos biofumigantes se han consolidado como “herramientas para reforzar la resiliencia del agrosistema sin comprometer sus equilibrios”.

Las plantas biofumigantes, incorporadas al suelo antes del trasplante mediante biofumigación o biosolarización, liberan compuestos naturales con actividad fungicida y nematicida capaces de reducir las poblaciones de patógenos presentes en el suelo.

Su incorporación contribuye igualmente a incrementar la materia orgánica, mejorar la estructura y las propiedades fertilizantes del suelo y potenciar el desarrollo de su microbiota.

Asimismo, muchas de estas especies “pueden favorecer la fauna auxiliar” antes de ser incorporadas al terreno y facilitan el control biológico por conservación, al generar microhábitats que sostienen depredadores, parasitoides y microorganismos beneficiosos.

El Ifapa remarca que la elección del cultivo biofumigante es un “factor decisivo” para garantizar su eficacia en campo. Para seleccionar la especie más adecuada resulta “esencial” considerar aspectos agronómicos como el tipo de sustancia biocida que libera, su tolerancia a la sombra, la velocidad de desarrollo, la época del año en la que se cultiva y la dosis de siembra, ya que estos factores condicionan su capacidad para reducir los patógenos y los beneficios agronómicos que puede aportar.

Un manejo correcto de estos cultivos “puede complementar las estrategias de manejo integrado, disminuir el consumo de fertilizantes, contribuir a una mayor eficiencia del sistema productivo y reforzar la resiliencia del cultivo”, además de “mejorar la estructura y la fertilidad del suelo, reducir la presión de plagas y enfermedades y favorecer sistemas de producción más equilibrados y sostenibles”.