La Generalitat y el IVIA promueven un estudio para respaldar el uso del alperujo fresco y abaratar costes a las almazaras

La Generalitat y el IVIA preparan un estudio científico para permitir el uso directo del alperujo fresco en el campo y recortar costes a las almazaras.

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La Generalitat y el IVIA promueven un estudio para respaldar el uso del alperujo fresco y abaratar costes a las almazaras

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La Generalitat y el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) han decidido poner en marcha un estudio técnico que respalde el aprovechamiento agrícola del alperujo fresco, el subproducto que se genera en las almazaras tras extraer el aceite de oliva. La finalidad es contar con una base científica sólida para solicitar al Ministerio de Agricultura una modificación de la normativa que autorice su aplicación directa en las explotaciones, siempre bajo condiciones controladas.

El director general de la Industria y Cadena Agroalimentaria, Ernesto Fernández Pardo, ha remarcado que “el objetivo es avanzar con rigor técnico para que las almazaras puedan contar con una solución viable, segura y ajustada a criterios agronómicos y ambientales”.

En la actualidad, la legislación estatal solo admite el uso agrícola del compost de alperujo, del alperujo desecado y de los efluentes de almazara, pero excluye expresamente el empleo directo del alperujo húmedo o fresco sobre el terreno, tal y como ha recordado la Generalitat en un comunicado.

Por este motivo, la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca colabora con el IVIA para reforzar los fundamentos técnicos que permitan defender ante el Ministerio un cambio regulatorio acorde con la realidad productiva de la Comunitat Valenciana y que impulse prácticas de economía circular en el sector oleícola.

En la Comunitat Valenciana operan 138 almazaras, de las que cerca de un centenar son cooperativas de pequeña escala. En un año “climatológicamente normal”, estas instalaciones transforman entre 100.000 y 120.000 toneladas de aceituna y generan un volumen similar de alperujo, cuya gestión supone con frecuencia un gasto adicional para las entidades productoras.

Reducir costes y aprovechar mejor el alperujo

El alperujo es el resultado de la obtención de aceite de oliva en sistemas de dos fases. Se presenta como una masa húmeda compuesta por restos de pulpa, piel, hueso y agua procedente de la propia aceituna, una vez separado el aceite.

Fernández Pardo ha indicado que “el alperujo no debe verse únicamente como un residuo, sino como un recurso con valor agronómico que puede volver al suelo del que procede, siempre con garantías técnicas y ambientales”.

El responsable autonómico ha recalcado que “habilitar su aplicación directa en campo, bajo protocolos adecuados, permitiría reducir los costes de gestión que soportan muchas almazaras, facilitar una salida eficiente a este subproducto y reforzar la sostenibilidad de las explotaciones agrícolas”.

“Queremos que la economía circular sea útil para el sector, eso significa buscar soluciones que reduzcan costes, aprovechen recursos propios y mantengan todas las garantías para los suelos, los cultivos y el medio ambiente”, ha añadido.

La Generalitat pretende avanzar en una propuesta apoyada en criterios científicos, poniendo el foco en la prevención de posibles problemas de fitotoxicidad, en la salvaguarda de suelos y aguas y en la definición de condiciones adecuadas de aplicación.

En esta línea, Fernández Pardo ha reiterado que “no se trata de improvisar, sino de trabajar con el IVIA para disponer de datos sólidos que permitan plantear al Ministerio una regulación más adaptada a la realidad del olivar valenciano”.

El director general ha concluido que esta vía de trabajo puede resultar especialmente ventajosa para las pequeñas almazaras y cooperativas, que a menudo se ven obligadas a asumir costes elevados para retirar, compostar o tratar estos materiales.