El fortalecimiento de los Parlamentos como centro neurálgico en la toma de decisiones es hoy, más que nunca, una necesidad imperiosa ante las múltiples amenazas que se ciernen sobre las democracias y el Estado de derecho y un Poder Legislativo cada vez más arrinconado por el Poder Ejecutivo a través de la figura de los Decretos-Leyes.
La función legislativa es la más característica, tradicional e histórica de las que se atribuyen a los Parlamentos hasta el punto de que estos reciben el nombre de Poder Legislativo, con la función principal de aprobar leyes, normas jurídicas que tienen eficacia general subordinadas directamente a la Constitución Española.
