La sismología puede confirmar que Granada atraviesa una secuencia activa, analizar cómo evoluciona y calcular probabilidades generales. Lo que no puede hacer es anticipar con precisión si habrá otro terremoto, cuándo ocurrirá ni qué magnitud tendrá. Granada ha vuelto a sufrir este martes una sacudida de magnitud 4,8, con epicentro al noroeste de Gójar y una profundidad muy superficial. El terremoto se produjo a las 10.37 horas y fue seguido por varios movimientos en el área metropolitana, entre ellos seísmos de magnitud 3,9, 4,2 y 4,0, según los datos provisionales del Instituto Geográfico Nacional (IGN).
El episodio llega tres días después del terremoto registrado a las la 1.04 de la madrugada del sábado 15, con epicentro al noreste de Alhendín.
Dos terremotos de tamaño similar, separados por pocos días y localizados en la misma zona confirman que la actividad sísmica continúa. No permiten, sin embargo, anticipar cuál será el siguiente movimiento.
Más de 350 movimientos desde el 14 de agosto
La última nota técnica del IGN, actualizada antes de los terremotos de este martes, contabilizaba 348 eventos en la serie desde las 00.00 horas del 14 de agosto. La mayoría presentaba magnitudes inferiores a 2 y todos se habían producido a menos de diez kilómetros de profundidad. Un total de 37 habían sido sentidos por la población.
Al sumar los nuevos movimientos incorporados este martes al catálogo sísmico del IGN, la secuencia supera los 350 eventos. No todos deben calificarse automáticamente como réplicas: el término técnico depende de la relación espacial y temporal entre los seísmos y de cuál termina siendo identificado como el mayor terremoto de la serie.
Hasta este martes, el IGN consideraba el movimiento de Alhendín como el principal y situaba en magnitud 3,3 su mayor réplica. La aparición de otro terremoto de 4,8 obliga a revisar la evolución de la secuencia, pero no convierte al nuevo temblor en precursor de otro mayor.
¿Puede producirse un terremoto mayor en Granada?
El Instituto Geográfico Nacional explica que no existe actualmente ningún método capaz de predecir simultáneamente el momento, el lugar y la magnitud de un terremoto. La sucesión de movimientos confirma que la zona sigue activa y que pueden registrarse más sacudidas, pero no contiene una señal inequívoca de que se aproxime un seísmo más potente.
La mayoría de las secuencias sísmicas evolucionan con terremotos posteriores de menor tamaño y con una frecuencia que tiende a disminuir con el paso del tiempo. Esa pauta estadística tampoco funciona como una garantía: puede haber jornadas con repuntes de actividad o con réplicas claramente perceptibles antes de que la serie pierda fuerza.
Como referencia global, el Servicio Geológico de Estados Unidos calcula que alrededor del 5% de los terremotos son seguidos durante la semana posterior por otro mayor y próximo. Ese porcentaje es una media mundial, no una previsión específica para Granada, por lo que no debe aplicarse directamente a la secuencia de Alhendín y Gójar.
¿El terremoto anterior pasa ahora a ser un precursor?
Los sismólogos denominan precursor a un terremoto que precede a otro mayor en la misma zona. El problema es que ningún movimiento puede identificarse como precursor en tiempo real: recibe ese nombre únicamente si después se produce otro de mayor magnitud.
Si el siguiente seísmo es menor, se integra normalmente entre las réplicas. Si aparece uno mayor, cambia retrospectivamente la clasificación de los anteriores. Por eso la repetición de temblores no constituye por sí sola una predicción.
Los dos terremotos principales conocidos hasta ahora tienen una magnitud momento de 4,8. Hablar de un “doblete sísmico” exigiría estudiar con detalle su localización, profundidad, mecanismo de ruptura y relación con las fallas del entorno. La similitud de magnitudes y la proximidad geográfica no bastan para establecerlo de forma automática.
Por qué se están sintiendo con tanta fuerza
La percepción de los terremotos de Granada está relacionada con su escasa profundidad y con la proximidad de los epicentros a municipios densamente poblados del área metropolitana.
Un terremoto superficial puede provocar una sacudida intensa cerca del epicentro aunque su magnitud sea moderada. La magnitud mide la energía liberada; la intensidad describe cómo se siente y qué efectos produce en cada lugar. Son conceptos distintos.
El seísmo de Alhendín fue sentido en más de 500 localidades y alcanzó una intensidad máxima V-VI en la escala macrosísmica europea. El IGN recibió más de 12.000 cuestionarios ciudadanos y constató daños no estructurales y caídas de objetos en el área epicentral.
Lo más probable ahora: más movimientos, pero no necesariamente mayores
La conclusión científica no es que vaya a producirse un terremoto más grande, pero tampoco que la secuencia haya terminado. Lo razonable es esperar nuevos movimientos mientras la actividad se reajusta, la mayoría de ellos de magnitud baja y posiblemente imperceptibles.
El riesgo inmediato no depende únicamente de que aparezca un terremoto mayor. Una réplica moderada puede provocar nuevos desprendimientos en fachadas, cornisas o edificios previamente dañados. De ahí que las autoridades mantengan la vigilancia y pidan evitar las zonas balizadas, no permanecer junto a elementos deteriorados y seguir únicamente la información del IGN y de los servicios de emergencias.