Cómo seguir cotizando sin trabajar: requisitos y coste del convenio especial con la Seguridad Social

El convenio especial permite, en determinados supuestos, seguir cotizando voluntariamente a la Seguridad Social cuando se deja de trabajar o se reducen las cotizaciones. La persona asume el pago de las cuotas para mantener determinados derechos y prestaciones futuras

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Un trabajador en la calle, a 12 de septiembre de 2024, en Madrid (España). Ricardo Rubio - Europa Press
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Dejar de trabajar no siempre significa dejar necesariamente de cotizar. La Seguridad Social dispone de una figura que permite a determinadas personas continuar realizando aportaciones aunque ya no mantengan una relación laboral: el convenio especial.

Este mecanismo puede resultar especialmente relevante para trabajadores que pierden su empleo, personas que pasan a tener una base de cotización inferior o ciudadanos que necesitan completar su carrera de cotización ante una futura jubilación. Sin embargo, no es una fórmula abierta automáticamente a cualquier persona que quiera pagar cotizaciones, sino que existen requisitos, plazos y reglas específicas.

Además, hay una diferencia fundamental respecto a un trabajador en activo: como regla general, quien suscribe el convenio debe asumir personalmente el coste de las cuotas.

Qué es un convenio especial con la Seguridad Social

El convenio especial es un acuerdo con la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) mediante el cual una persona puede mantener o ampliar determinadas cotizaciones cuando se encuentra en alguno de los supuestos previstos por la normativa.

Su finalidad es conservar la protección frente a determinadas contingencias después de que haya desaparecido o se haya reducido la obligación ordinaria de cotizar.

No supone tener un contrato de trabajo ni recibir un salario. El interesado realiza las aportaciones correspondientes para mantener su situación de cotización de cara a determinadas prestaciones.

Para qué sirve seguir cotizando sin trabajar

El convenio especial puede proteger frente a contingencias como jubilación, incapacidad permanente y muerte y supervivencia derivadas de enfermedad común y accidente no laboral, de acuerdo con las condiciones aplicables.

Esto explica que sea una herramienta especialmente relevante para personas que se encuentran cerca de la edad de jubilación y pierden su empleo.

Un periodo prolongado con cotizaciones inferiores o sin cotización puede tener consecuencias sobre el acceso o la cuantía de determinadas prestaciones. Mediante el convenio, el interesado puede seguir aportando al sistema dentro de los límites establecidos.

Quién puede solicitar un convenio especial

Existen diferentes modalidades de convenio especial y cada una tiene sus propias condiciones. El convenio ordinario contempla, entre otros supuestos, a determinados trabajadores que causan baja en un régimen de la Seguridad Social, dejan de estar incluidos en él o pasan a determinadas situaciones en las que sus cotizaciones disminuyen.

También existen convenios específicos dirigidos a colectivos o circunstancias concretas, por lo que no todos los casos se tramitan mediante exactamente el mismo procedimiento.

Entre los perfiles para los que esta figura puede resultar relevante se encuentran personas que han dejado de trabajar, trabajadores cuya nueva actividad implica bases inferiores y determinados ciudadanos que regresan a España después de haber desarrollado su actividad en el extranjero.

En otros casos, como determinadas situaciones relacionadas con el cuidado de familiares o personas con discapacidad, existen modalidades específicas y reglas propias, por lo que conviene comprobar qué convenio resulta aplicable antes de solicitar el ordinario.

El requisito de cotización previa

Uno de los principales requisitos del convenio especial ordinario es acreditar, con carácter general, 1.080 días cotizados dentro de los doce años inmediatamente anteriores a la situación que da lugar a la solicitud, conforme a las reglas establecidas por la Seguridad Social.

No obstante, existen particularidades sobre los periodos que pueden computarse y modalidades de convenio que cuentan con requisitos diferentes.

Por ello, antes de dar por hecho que se puede suscribir un convenio resulta aconsejable comprobar tanto la situación concreta del trabajador como la modalidad correspondiente.

Cuánto cuesta un convenio especial con la Seguridad Social

No existe una única cuota idéntica para todos los suscriptores.

El coste depende fundamentalmente de la base de cotización elegida o que corresponda, dentro de las posibilidades que permita la normativa en cada caso. Sobre esa base se aplica el tipo de cotización correspondiente y los coeficientes establecidos para determinar la cuota.

La regulación permite, dependiendo de la situación del interesado, optar entre determinadas bases, que pueden estar vinculadas a las cotizaciones anteriores del trabajador, a bases mínimas o a otras cantidades admitidas por el sistema.

Por tanto, una persona que quiera utilizar un convenio para mantener una base elevada antes de jubilarse tendrá que valorar también el desembolso mensual que supone mantener esa cotización.

La TGSS es la encargada de determinar la cuota que deberá abonarse una vez formalizado el convenio.

¿Se puede elegir cuánto cotizar?

Existe cierto margen para escoger la base, pero no se puede fijar libremente cualquier cantidad.

La normativa establece las opciones disponibles y sus límites atendiendo, entre otros factores, a las bases por las que hubiera cotizado previamente el interesado y a las bases vigentes en el sistema.

Esta decisión puede ser especialmente importante para quienes utilizan el convenio durante los años anteriores a la jubilación, ya que la base elegida puede tener incidencia en las cotizaciones que posteriormente entren en el cálculo de la pensión.

Antes de elegir una base elevada conviene, por tanto, estudiar si el coste adicional se traduce realmente en una mejora suficiente de la futura prestación.

Cuándo hay que solicitarlo

El plazo es otro elemento importante.

El convenio especial ordinario puede solicitarse dentro de los plazos establecidos desde que se produce la situación que permite acceder a él. La fecha de presentación puede afectar a los efectos del convenio, por lo que retrasar la solicitud puede tener consecuencias.

En determinados casos, solicitarlo dentro de los primeros 90 días naturales permite que sus efectos se produzcan desde una fecha anterior vinculada al cese o a la situación que originó el derecho. Si se presenta posteriormente, los efectos pueden comenzar desde la fecha de solicitud.

Existe, con carácter general, un plazo máximo para solicitar determinadas modalidades, por lo que no conviene esperar indefinidamente.

Cómo solicitar el convenio especial

La gestión corresponde a la Tesorería General de la Seguridad Social.

La solicitud puede realizarse a través de los canales habilitados por la TGSS, incluidos sus servicios electrónicos cuando estén disponibles para el procedimiento correspondiente.

El interesado deberá aportar la información necesaria para acreditar que cumple los requisitos y seleccionar, cuando proceda, la base por la que desea cotizar.

Una vez suscrito, deberá abonar periódicamente las cuotas mientras el convenio permanezca vigente.

Qué pasa si vuelves a trabajar

Suscribir un convenio especial no significa necesariamente que vaya a mantenerse sin cambios hasta la jubilación.

El inicio de una nueva actividad laboral puede afectar al convenio dependiendo de la situación y de las bases por las que vuelva a cotizar el trabajador. En determinados casos puede producirse su suspensión o extinción, mientras que en otros pueden existir reglas que permitan mantenerlo cuando las nuevas cotizaciones sean inferiores.

También puede extinguirse por otras causas previstas legalmente, entre ellas la falta de pago de las cuotas en determinadas circunstancias.

¿Compensa pagar un convenio especial antes de jubilarse?

No existe una respuesta única.

Para una persona que está cerca de jubilarse, mantener las cotizaciones puede resultar interesante si un periodo sin cotizar o con bases inferiores perjudica significativamente su futura pensión. Pero el coste acumulado del convenio puede alcanzar cantidades importantes, especialmente cuando se eligen bases elevadas durante varios años.

Antes de suscribirlo conviene conocer al menos tres datos: cuánto tiempo falta para acceder a la jubilación, qué bases de cotización tiene acumuladas el trabajador y cuánto cambiaría previsiblemente su pensión con y sin el convenio.

El convenio especial debe entenderse, por tanto, como una herramienta para mantener determinadas cotizaciones y no como una vía automática para comprar años de jubilación. Su utilidad dependerá de la carrera laboral y de las circunstancias de cada persona.