Inteligencia artificial en la educación: enseñar para, sobre y con la IA

De la teoría a la práctica: La IA en la educación, sus beneficios reales y las contradicciones éticas que preocupan a los profesores españoles

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Hay debate sobre el papel que debe tener la inteligencia artificial en la educación. Gobierno de España.

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Con la generalización y democratización, primero, de internet, las tablets o los teléfonos móviles, y, después, de la inteligencia artificial (cuya universalización está en proceso), se ha incidido en el uso de estas nuevas tecnologías en las aulas, pero siempre desde la perspectiva del alumnado. Ha habido regulaciones y se ha puesto coto, buscando el difícil equilibrio entre su inevitable utilización y los riesgos que la misma conlleva. Demócrata pone ahora el foco en los profesores, las profesoras y las instituciones educativas.

¿Qué papel debe tener la IA como herramienta para la enseñanza?, ¿se ha de educar en su uso en las aulas? Cuestiones que merecen una respuesta y que parten de un hecho: la IA es una realidad que no se puede eliminar. Por lo tanto, no hay que preguntarse si debe utilizarse, sino 'cómo'. Lo subrayan en el informe Retos y evoluciones de las vocaciones STEM en España, elaborado por DigitalES: “En este nuevo escenario, las herramientas digitales no deben entenderse como un fin en sí mismas, sino como medios para potenciar los procesos cognitivos, personalizar la enseñanza, fomentar el aprendizaje colaborativo y desarrollar las competencias necesarias para el siglo XXI”.

Una herramienta

La integración de la inteligencia artificial en la educación no responde a un único enfoque, sino que se articula en distintas formas de enseñanza y aprendizaje. Así lo recoge la Guía sobre el uso de la inteligencia artificial en el ámbito educativo, elaborada por el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (Intef), dependiente del Ministerio de Educación.

Ésta plantea tres vertientes interconectadas para abordar su uso:

  • Enseñar para la IA implica dotar al alumnado de competencias clave para afrontar los retos que plantea esta tecnología, como la comprensión de sesgos en los datos, el pensamiento computacional o la reflexión sobre la protección de la información.
  • Enseñar sobre IA adopta un enfoque más técnico, centrado en comprender su funcionamiento y desarrollar aplicaciones, como la programación de soluciones basadas en estos sistemas.
  • Enseñar con la IA supone incorporar estas herramientas en el proceso educativo para mejorar la enseñanza y el aprendizaje, a través de recursos como la personalización de contenidos o la generación de materiales.

Qué dicen y hacen los profesores

El papel del profesorado en España ha cambiado de forma notable entre 2019 y 2025, en gran parte por el impacto de la pandemia, que aceleró la digitalización y obligó a los docentes a adaptarse rápidamente a la enseñanza virtual. Ese proceso marcó un antes y un después, aunque también dejó claro que el uso de la tecnología debe ir más allá de una aplicación superficial para transformar realmente las aulas, apuntan desde DigitalES en el informe mencionado anteriormente.

Años después de la pandemia, agregan, los estudios detectan una caída en el uso de herramientas digitales, especialmente en actividades de actitud y evaluación. En el caso concreto de la inteligencia artificial, los datos reflejan una brecha entre intención y realidad. Según un informe de GAD3 y el Observatorio FIEX, el 73% del profesorado ha utilizado IA alguna vez, frente al 82% del alumnado. Aun así, el 76% considera que su formación universitaria no se ajusta a la realidad del aula ni al uso de esta tecnología.

La percepción general es prudente. Un 62% cree esencial la formación en IA, pero los docentes muestran escepticismo sobre su fiabilidad, con valoraciones de 5,2 en objetividad y 5,4 en acierto. Además, alertan de riesgos como el posible aumento del acoso escolar y recomiendan un uso supervisado a partir de los 13 años.

Aunque cerca de tres de cada cuatro profesores ya utilizan o planean utilizar IA, la falta de preparación técnica sigue siendo un obstáculo. Los docentes identifican beneficios como la agilización de tareas o el acceso a recursos, pero también temen un impacto negativo en la calidad educativa, las habilidades interpersonales y el pensamiento crítico. La preocupación principal es que la dependencia de respuestas automáticas limite la capacidad de análisis del alumnado.

Directrices éticas del uso de la IA en las aulas

En 2022, la Unión Europea publicó las Directrices éticas sobre el uso de la inteligencia artificial y los datos en la educación y formación para los educadores, que hacen hincapié en la necesidad de que los centros educativos adopten procesos colaborativos y reflexivos antes de incorporar estas tecnologías.

El documento señala que las escuelas deben analizar cómo pueden utilizar la IA para mejorar la enseñanza y el aprendizaje, teniendo en cuenta que sus efectos no siempre son previsibles. Por ello, la UE recomienda introducir estas herramientas de forma gradual, supervisar sus consecuencias y mantener la posibilidad de dar marcha atrás si aparecen efectos no deseados.

Uno de los puntos clave es la revisión del uso de los datos. Los centros deben identificar qué información recopilan, con qué finalidad y durante cuánto tiempo la conservan, ajustándose a lo establecido por el Reglamento General de Protección de Datos. También se plantea la necesidad de valorar si pueden utilizarse datos menos específicos para lograr los mismos objetivos. 

Antes de implantar sistemas de IA, las directrices recomiendan establecer políticas claras que definan su uso, garanticen la supervisión humana, aseguren la calidad de los datos y contemplen la formación del profesorado. Además, se aconseja realizar pruebas piloto para evaluar su eficacia, su impacto en el aprendizaje y su adecuación desde el punto de vista ético.

El seguimiento continuo es otro elemento esencial. Los centros deben evaluar de forma constante cómo afecta la IA a la enseñanza, quién se encarga de ese control y cómo se utilizan los resultados para tomar decisiones futuras.

Por último, se subraya la importancia de implicar a toda la comunidad educativa. La colaboración entre docentes, centros y proveedores, así como la comunicación con familias y alumnado, resulta clave para generar confianza. También se destaca la necesidad de que el profesorado se mantenga actualizado ante los avances tecnológicos para garantizar un uso responsable y eficaz de la inteligencia artificial.

Beneficios de la inteligencia artificial en las escuelas

Según el informe de DigitalES, la incorporación de la inteligencia artificial en la educación aporta una serie de ventajas relevantes que pueden transformar tanto el aprendizaje como la enseñanza:

  • Personalización del aprendizaje: la IA permite adaptar contenidos, ritmos y metodologías a las necesidades, habilidades e intereses de cada alumno, generando itinerarios formativos ajustados a sus fortalezas y debilidades.
  • Automatización de tareas: facilita la gestión de actividades administrativas y repetitivas, como la corrección de exámenes tipo test, la organización de horarios o el seguimiento del progreso, liberando tiempo para la labor docente directa.
  • Acceso a recursos educativos: amplía la disponibilidad de materiales mediante bibliotecas inteligentes, sistemas de recomendación, tutores virtuales, herramientas de investigación y contenidos interactivos.
  • Retroalimentación inmediata: permite ofrecer respuestas rápidas y detalladas sobre ejercicios y evaluaciones, ayudando a los estudiantes a detectar errores y mejorar de forma autónoma.
  • Detección temprana de dificultades: el análisis de datos de aprendizaje facilita identificar problemas, riesgo de abandono o necesidades educativas especiales, lo que favorece intervenciones más eficaces.
  • Desarrollo de competencias clave: el uso de IA contribuye al fomento de habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la creatividad, la colaboración y la alfabetización digital.
  • Mejora de la accesibilidad: ofrece herramientas como lectores de pantalla, reconocimiento de voz, subtitulado automático o traducción instantánea, que facilitan el acceso a la educación a estudiantes con distintas necesidades.