Estos son un asturiano, una salmantina, un albaceteño, un pacense, una zamorana y un turolense. No es el comienzo de un chiste. Son los gentilicios de seis de los diez senadores con los que se constituyó el Grupo de Senadores Nacionalistas Vascos en la IX Legislatura (2008-2011). El PNV no contaba entonces con los diez legisladores que exige el artículo 27.1 del Reglamento del Senado para formar grupo propio. Con tan solo cuatro señorías nacionalistas, el PSOE cedió a los jeltzales los seis restantes para que la formación vasca pudiera acceder a todos los beneficios aparejados a contar con bancada propia en la Cámara Alta.
Así, con un grupo en el que de partida había más senadores socialistas que del PNV, se conseguía esquivar el problema que les generaba el umbral normativo. La práctica de la cesión de parlamentarios no está contemplada en el reglamento del Senado ni en el del Congreso. No obstante, el Tribunal Constitucional no la ha censurado ni ha encontrado problema alguno en ella cuando ha tenido ocasión de pronunciarse al respecto al resolver diferentes recursos interpuestos ante el tribunal de garantías.
El préstamos de los socialistas a los nacionalistas vascos en 2008 es una de las más de cuarenta cesiones temporales de legisladores entre formaciones que se han llevado a cabo en la Cámara Alta desde 1982. En el Congreso ha sucedido otras siete veces. El objetivo siempre es el mismo: conseguir visibilidad, voz propia y más presencia en los debates, un mayor cupo a lo hora de presentar iniciativas y dinero, tanto por complementos para portavoces parlamentarios como por derecho a cobrar la subvención reservada a los grupos parlamentarios.
Una práctica sujeta a la arbitrariedad de las Mesas
La historia de la legislatura que ahora arranca, la XV, no es diferente. Ayer, se registraban en el Congreso los grupos de ERC y Junts. Ninguna de las dos formaciones cumplía con los requisitos reglamentarios. Sin embargo, la cesión de dos diputados de Sumar a Esquerra y de otros cuatro de los socialistas al partido de Carles Puigdemont ha servido, junto a una interpretación flexible del Reglamento de la Cámara Baja, para que ambos partidos puedan contar con grupo propio. Para ello ha sido clave el control de la Mesa, órgano en el que el PSOE y la coalición encabezada por Yolanda Díaz tienen mayoría.
El panorama es diferente en el Senado. Ahí, el PP goza de mayoría absoluta y por lo tanto son ellos quienes se hicieron con la mayoría de los puestos en la Mesa, que hoy se reúne para validar o no las solicitudes de registro de grupos para esta legislatura. PNV, Junts y la Izquierda Confederal (grupo de la pasada legislatura en el que eran mayoría formaciones que en las últimas generales concurrieron bajo la marca de Sumar) pretenden contar con bancada propia. Ninguno de ellos cuenta de partida con los parlamentarios necesarios, así que el PSOE ha decidido colaborar con todos ellos. Unos son sus socios de Gobierno y a los otros los necesita para sacar adelante una eventual investidura.
En 2016, al tiempo que el PP cedía senadores al PNV para formar grupo, la Mesa denegaba bancada propia al PDeCAT
Los nacionalistas vascos tienen cinco senadores, por lo que necesitarán otros cinco. Por su parte, los independentistas catalanes solo tienen tres escaños y requieren de otros siete para alcanzar su objetivo. A ellos es probable que se sume el representante de Coalición Canaria, formación con la que vienen compartiendo espacio en el Senado desde la XII Legislatura (2016).
En el caso de Sumar, a los escaños de la Agrupación Socialista Gomera (ASG), Más Madrid y Compromís, hay que sumar el senador de Ibiza-Formentera, elegido el pasado 23-J bajo una candidatura conjunta entre el PSOE y los de Díaz. Todavía pueden lograr algún apoyo más si se les une la Agrupación Herreña Independiente (El Hierro) o el BNG.
El precedente de la XII Legislatura
En cualquier caso, la última palabra para dar luz verde a las pretensiones de todos estos partidos la tendrá la Mesa, con mayoría del PP, formación que en el pasado ha sido partícipe en ocasiones de estos intercambios, como en la VII Legislatura (2000-2004) cuando facilitó grupo a Coalición Canaria con cuatro senadores de Huesca, Salamanca, la Comunidad Valenciana y Ceuta. También se benefició de la generosidad de los populares el PNV, en la XII Legislatura—cuyos votos (entre otros apoyos) buscaba Mariano Rajoy para lograr ser investido—con otros cuatro parlamentarios (en esta ocasión de La Rioja, Asturias, León y Huesca).
En 2016, al tiempo que el Partido Popular "prestaba" señorías al PNV y lo autorizaba la Mesa (entonces también bajo control del PP), el órgano rector de la Cámara denegaba la petición del PDeCAT (la marca usada en aquel momento por los herederos de CiU). En su negativa, la Mesa declaró que no procedía "dar por constituido el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado". Previamente ya había pedido una aclaración en el nombre registrado en un primer momento (solo se mencionaba al Partit Demòcrata Català, pese a que el grupo que se pretendía formar incluía también a representantes de otras formaciones).
DENOMINACIÓN REPRESENTATIVAEl requerimiento para aclarar el nombre se fundamentaba en el artículo 27.4 del Reglamento: "Cada Grupo parlamentario deberá adoptar una denominación que sea conforme con la que sus miembros concurrieron a las elecciones".
Pese a que el informe encomendado a la Secretaria General y remitido por el Letrado Mayor de la Cámara Alta no encontraba motivos para denegar la constitución del grupo parlamentario, la Mesa fundamentó su negativa en una interpretación preventiva de las hipotéticas intenciones de varios de los diputados cedidos por los otros partidos al PDeCAT. El órgano rector, en su acuerdo del 4 de agosto de 2016, concluía que cabía calificar de «antijurídica la posibilidad de constituir un Grupo Parlamentario, aunque se reúnan diez o más firmas, si, nada más transcurrido el plazo reglamentario de cinco días hábiles, el número de los mismos resulta ser inferior a seis», como se recoge en la sentencia 76/2017 del Constitucional.
El TC reconoce el grupo del PDeCAT en 2017
La Mesa hacía alusión así al artículo 27.2 del reglamento, que contempla un mínimo de seis senadores para mantener un grupo una vez constituido, y a la práctica generalizada de limitar los préstamos de parlamentarios a unos pocos días, los necesarios para que se constituyan los grupos, periodo tras el cual vuelven a las filas de la bancada bajo la que fueron elegidos en las elecciones. A juicio del órgano rector, los seis representantes que no eran del PDeCAT formarían el posible grupo para luego darse de baja del mismo y dejarlo con un número de componentes que sería causa de disolución del mismo al final de ese periodo de sesiones.

