España conquista el Mundial 2026 y vuelve a tocar el cielo en una final marcada por la geopolítica

La Roja derrota a Argentina, conquista su segunda estrella y corona un torneo inolvidable en un MetLife convertido también en escenario de la geopolítica mundial, con Donald Trump, Pedro Sánchez y otros líderes internacionales siguiendo el partido desde un palco cargado de tensión

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Archivo - Ferran Torres, en un partido con la selección española | Europa Press
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Dieciséis años después de Johannesburgo, España vuelve a ser campeona del mundo. La Selección de todos conquistó este domingo el Mundial de 2026 tras imponerse a Argentina en la prórroga por 1-0 (Ferrán Torres) en una final de máxima exigencia disputada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, un encuentro que coronó a una generación llamada a marcar una época y que devolvió al fútbol español al lugar más alto del planeta.

No fue una final cualquiera. Sobre el césped se enfrentaban dos de las mejores selecciones del campeonato. En el palco, mientras tanto, coincidían algunas de las principales figuras de la política internacional en uno de los escenarios diplomáticos más singulares de los últimos años. Las crónicas previas hablaban de un palco de alto voltaje, y no andaros desencaminadas.

Donald Trump ejercía de anfitrión del que se erigido como archienemigo en los últimos años: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La comitiva española la reforzó la presencia del rey Felipe VI.

La convivencia fue salpimentada por otras presencias de no menos intensidad, como la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; el primer ministro canadiense, Mark Carney; el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani; y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Un palco atravesado por las diferencias políticas, comerciales e ideológicas que quedó, por unas horas, eclipsado por el triunfo de España.

La gran ausencia fue el presidente argentino, Javier Milei, quien por cábala, siguió el partido desde la Quinta de Olivos, la residencia presidencial, acompañado por su hermana.

El campo manda

La Roja supo imponerse a todo. También a la presión de una final mundialista. España y Argentina protagonizaron un partido intenso, equilibrado y cargado de alternativas, propio de dos campeones que se conocen el peso de la historia. Hubo fases de dominio para ambos conjuntos, momentos de sufrimiento y otros de brillantez, pero el equipo español nunca perdió la calma. Mantuvo su identidad, creyó en su plan hasta el final y terminó encontrando el camino hacia la segunda estrella.

Con el pitido definitivo se desató una celebración contenida durante demasiado tiempo. Los jugadores se abrazaron sobre el césped conscientes de haber escrito una nueva página en la historia del deporte español. En las gradas, miles de aficionados desplazados hasta Nueva Jersey rompieron en lágrimas mientras en España millones de personas salían a las calles para festejar un título que vuelve a colocar al fútbol español en la cima del mundo.

Una generación que confirma el relevo

La conquista del Mundial supone la consagración definitiva del proyecto que la Federación Española inició tras varios años de renovación. La apuesta por un bloque joven, competitivo y con personalidad ha terminado dando sus frutos. España no solo gana un Mundial; confirma que dispone de una generación preparada para dominar el fútbol internacional durante los próximos años.

El torneo no fue un camino sencillo. La Selección comenzó entre algunas dudas después del empate sin goles frente a Cabo Verde, un resultado que despertó interrogantes sobre el rendimiento del equipo. Sin embargo, la reacción fue inmediata. España goleó a Arabia Saudí desplegando un fútbol brillante y cerró la fase de grupos con una convincente victoria frente a Uruguay.

A partir de ahí comenzó el verdadero desafío. En los cruces eliminatorios fueron cayendo una tras otra selecciones de nivel. Primero Austria, después la Portugal liderada por Cristiano Ronaldo, más tarde una Bélgica que llevó al límite a los españoles y, ya en semifinales, Francia, considerada por muchos la gran favorita para levantar el trofeo. Argentina, vigente campeona del mundo, representaba el último obstáculo. Y España también lo superó.

Argentina cae con honor

La Albiceleste se quedó a las puertas de revalidar el título conquistado en Catar 2022. Volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las grandes referencias del fútbol mundial y exigió a España su mejor versión hasta el último minuto. Pero esta vez la historia pertenecía a otro equipo.

Porque este Mundial termina confirmando el cambio de ciclo. Si Argentina defendía el legado de una generación irrepetible, España simboliza el nacimiento de otra. Una selección que ha sabido combinar talento, ambición y una madurez competitiva impropia de su juventud.

La segunda estrella ya luce sobre el escudo. Dieciséis años después, España vuelve a tocar el cielo. Y lo hace en una noche que quedará para siempre en la memoria del fútbol, pero también de la política internacional, donde un palco cargado de tensiones asistió, inevitablemente, al triunfo de un país unido por noventa minutos de fútbol.

Así se logró el resultado final: España 1-0 Argentina

La Roja conquista así su segunda Copa del Mundo, dieciséis años después del triunfo de Sudáfrica 2010. Lo hace ante la vigente campeona, en una final dominada durante casi todo el encuentro y convertida durante horas en una batalla contra Dibu Martínez, la defensa argentina y la falta de acierto.

El partido llevaba atrapado en el empate cuando Ferran Torres encontró el hueco que España había perseguido durante toda la noche. El delantero había entrado en el minuto 61 junto a Pedri, en sustitución de Mikel Oyarzabal y Fabián Ruiz. Desde su entrada buscó el área, dispuso de varios remates y recibió una dura falta de Leandro Paredes en el descuento del tiempo reglamentario. 

España asumió la posesión desde el inicio y obligó a Argentina a defender cerca de su área. Lamine Yamal tuvo la primera ocasión clara a los cinco minutos, pero Dibu Martínez respondió y empezó a construir una actuación que mantuvo con vida a la Albiceleste.

La selección española terminó los 90 minutos con nueve remates a portería, frente a ninguno de Argentina. Pedri, Dani Olmo, Ferran Torres, Nico Williams, Laporte y Cubarsí probaron al guardameta argentino sin conseguir romper el empate. 

Argentina apenas encontró a Messi y Julián Álvarez. El equipo de Lionel Scaloni se replegó, cerró los espacios interiores y confió cada vez más en las paradas de su portero y en la posibilidad de alcanzar la tanda de penaltis.

Enzo Fernández es expulsado por su entrada sobre Cubarsí

La final cambió en el minuto 90+3. Enzo Fernández, que ya había sido amonestado por protestar y aplaudir irónicamente al árbitro, llegó tarde a un balón dividido y derribó con dureza a Pau Cubarsí.

El colegiado le mostró la segunda tarjeta amarilla y Argentina tuvo que afrontar toda la prórroga con diez jugadores. La expulsión provocó las protestas de los futbolistas argentinos, pero la acción no admitía revisión al tratarse de una segunda amonestación. 

El gol anulado a Nico Williams enciende la prórroga

España creyó adelantarse en el minuto 96. Nico Williams recogió un balón suelto y batió a Dibu Martínez, pero el árbitro anuló el gol por una falta previa de Mikel Merino sobre Nicolás Otamendi.

El VAR revisó la acción sin llamar al colegiado al monitor. La decisión provocó las protestas españolas y mantuvo el 0-0 cuando Argentina ya jugaba en inferioridad. 

Nico había tenido otra ocasión nada más comenzar la prórroga, tras un pase de Pedri, pero Dibu Martínez volvió a imponerse. España siguió atacando y encontró finalmente el premio en las botas de Ferran Torres.

Y así, con sufrimiento, pero pundonor, España se consagra como campeona del Mundial 2026 e imprime su segunda estrella en la elástica roja.