Bruselas reclama ajustes para adaptar la normativa de sanidad animal a nuevas amenazas

La Comisión Europea plantea ajustes en la ley de sanidad animal para unificar su aplicación, responder a nuevas amenazas y potenciar la vacunación preventiva.

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La Comisión Europea ha propuesto este lunes introducir cambios en la aplicación de la legislación comunitaria de sanidad animal con el fin de hacerla más uniforme entre los Estados miembro, agilizar la actualización de la clasificación de enfermedades ante nuevas amenazas y analizar un uso más amplio de la vacunación como medida preventiva.

En una revisión publicada una década después de la adopción de la norma, Bruselas constata que la implantación de este marco sigue siendo dispar y que varios países aún no han completado la adaptación de sus leyes nacionales, aunque sostiene que la legislación ha permitido avanzar hacia un sistema más preventivo y basado en el riesgo.

La normativa, aprobada en 2016 y en vigor desde abril de 2021, reemplazó decenas de disposiciones dispersas por un marco único para prevenir, vigilar y controlar las enfermedades animales transmisibles, con el propósito de proteger la cabaña ganadera, la salud pública y el buen funcionamiento del mercado interior.

De acuerdo con el análisis difundido por la Comisión, el nuevo marco ha ayudado a precisar las obligaciones de ganaderos, veterinarios y autoridades nacionales, además de reforzar la bioseguridad, la vigilancia sanitaria y la capacidad de reacción ante brotes de enfermedades como la gripe aviar o la peste porcina africana.

Bruselas subraya igualmente que el sistema de restricciones por zonas ha permitido acotar los movimientos de animales y productos en áreas afectadas sin recurrir a vetos generales a todo un país, lo que ha contribuido a sostener los intercambios comerciales desde regiones libres de enfermedad durante determinados episodios.

Aplicación desigual entre Estados miembro

Pese a estos avances, la Comisión reconoce que la aplicación de la ley continúa siendo heterogénea entre países y que las diferencias en recursos, estructuras veterinarias, herramientas digitales y criterios nacionales pueden generar cargas administrativas adicionales o problemas de cumplimiento, en especial para los operadores de menor tamaño.

Entre los ámbitos a perfeccionar, Bruselas señala la necesidad de revisar con mayor rapidez la clasificación de enfermedades, un sistema que ordena las amenazas sanitarias en función de su riesgo e impacto, pero que, según parte de los actores consultados, debería responder mejor a enfermedades emergentes, cambios epidemiológicos y riesgos asociados al cambio climático.

La Comisión propone también estudiar en mayor profundidad el uso de la vacunación como instrumento preventivo, después de que la legislación haya precisado las condiciones para recurrir a ella en situaciones de emergencia o con carácter estratégico frente a determinadas patologías.

España, entre los países más avanzados en la adaptación

El informe destaca que algunos Estados miembro, como España, Italia y Países Bajos, han logrado progresos significativos en la adaptación de su ordenamiento nacional, aunque el alineamiento completo con el marco europeo sigue pendiente en buena parte de la UE.

En el caso concreto de España, el documento resalta que ya ha “alineado plenamente” su marco normativo con la ley europea, a diferencia de otros socios comunitarios que aún arrastran retrasos en este proceso.

Asimismo, apunta que la transición fue “relativamente fluida” gracias a la existencia previa de estructuras legislativas y medidas nacionales de control que ya iban más allá de los requisitos mínimos de la UE, si bien la adaptación obligó a introducir cambios en los sistemas de trazabilidad y en los planes de contingencia.

El estudio utiliza también el ejemplo español para ilustrar la aplicación de restricciones zonales durante el brote de viruela ovina y caprina registrado entre 2022 y 2023, que afectó a Andalucía y Castilla-La Mancha y obligó al sacrificio de más de 52.000 pequeños rumiantes antes de que España recuperara el estatus de país libre de la enfermedad en noviembre de 2023.

En particular, el informe subraya que las autoridades españolas impusieron limitaciones progresivas a los movimientos de animales, sobre todo en Castilla-La Mancha, donde los desplazamientos de ovinos y caprinos quedaron prácticamente restringidos al traslado para sacrificio inmediato, una actuación que se presenta como ejemplo del uso flexible de las herramientas previstas en el marco europeo.