La Federación de Consumidores y Usuarios (CECU) ha registrado una denuncia ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para que analice en detalle los márgenes existentes en la cadena de distribución alimentaria y posibles irregularidades.
Según sus cálculos, desde 2021 el coste de la alimentación se ha incrementado casi el doble que el Índice de Precios al Consumo (IPC) general. Por ello, reclama a la CNMC que ponga el foco en las grandes compañías de distribución con el objetivo de “esclarecer los motivos de esta brecha y detectar si se han dado prácticas fraudulentas”.
En una nota difundida este jueves, la organización advierte de que el precio de los alimentos acumula desde 2021 un encarecimiento cercano al 30%, “muy por encima del IPC general”, y subraya que ese “fuerte incremento” no se limita al periodo de mayor tensión inflacionista, sino que “persiste cuando esta se reduce”.
“La estabilización de precios está siendo significativamente más lenta en el caso de la alimentación que en el conjunto de la economía, generando una brecha sostenida en el tiempo”, sostiene la federación.
CECU admite que, en un primer momento, la subida podía asociarse al encarecimiento de la energía, las materias primas, el transporte y otros factores de coste. No obstante, remarca que ya entre 2021 y 2022 los alimentos avanzaron por encima del resto del IPC (11,6% frente a 8,4%).
La diferencia se mantuvo entre 2022 y 2023: mientras el IPC general se moderó en el conjunto de sectores hasta el 3,51%, la alimentación continuó con “incrementos muy superiores” que la entidad sitúa en el 11,74%.
La organización de consumidores, que detecta “una dinámica muy similar” a la de Italia, donde “ya se está investigando el papel de las grandes empresas de distribución”, pone el acento en varios productos básicos de la cesta de la compra especialmente afectados por las subidas: leche entera (39,4%), carne de porcino (29,3%), legumbres y hortalizas frescas (26,2%), carne de vacuno (26,1%) y frutas frescas (24,3%).
“Garantizar una alimentación digna y asequible es fundamental. Las autoridades deben investigar y, en su caso, actuar. Necesitamos una vigilancia efectiva de la cadena alimentaria para evitar posibles abusos”, ha señalado Eduardo Montero, responsable de alimentación de CECU, quien alerta de que el aumento de precios repercute “en la vida de millones de hogares”.
Por último, la Federación de Consumidores recuerda que “agricultores y ganaderos siguen denunciando márgenes reducidos que no cubren suficientemente sus costes de producción”, lo que abre “interrogantes sobre el reparto del valor en la cadena agroalimentaria”.