El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) advierte de que la actual fragmentación de los mercados bancarios en la UE lastra el crecimiento y la capacidad competitiva de las entidades europeas. Por ello, reclama avanzar en los elementos esenciales de la unión bancaria, entre ellos un Sistema Europeo de Garantía de Depósitos, así como la libre circulación de capital y liquidez dentro de los grupos bancarios transfronterizos. Al mismo tiempo, sostiene que los requisitos de capital vigentes son equiparables a los de otras grandes jurisdicciones.
En su respuesta a la consulta lanzada por la Comisión Europea sobre la competitividad del sistema bancario comunitario, el organismo que encabeza Christine Lagarde subraya que esta competitividad se ve limitada por una "complejidad innecesaria" y por la fragmentación regulatoria entre Estados miembros. Por ello, insta a eliminar estos obstáculos para que la zona del euro funcione "más como una jurisdicción única" en el ámbito de la supervisión y la regulación financiera.
Con el objetivo de destrabar el proyecto de unión bancaria, el Consejo de Gobierno del BCE reclama un "progreso sincronizado" en sus pilares fundamentales, entre ellos pasos concretos hacia la puesta en marcha de un Sistema Europeo de Garantía de Depósitos, acompañado de un calendario definido para su entrada en vigor.
El supervisor europeo también insiste en que el capital y la liquidez "deben circular libremente" dentro de un mismo grupo bancario que opere en varios países de la eurozona. Además, anima a los responsables políticos a impulsar mercados de capitales más profundos mediante el desarrollo de la unión de ahorros e inversiones, con el fin de reforzar la financiación de la economía.
Entre las medidas específicas que plantea, el BCE propone introducir ajustes en la normativa bancaria de la UE, como convertir parte de las reglas actualmente recogidas en directivas en reglamentos de aplicación directa, reducir de cinco a dos los colchones macroprudenciales existentes, reforzar la proporcionalidad para las entidades de menor tamaño y simplificar las obligaciones de reporte.
El BCE remarca que la verdadera competitividad procede de una mayor armonización, integración y aprovechamiento de las economías de escala, "no de la desregulación". Asegura, además, que la solidez del sistema bancario constituye un "requisito indispensable" para el crecimiento y la competitividad a largo plazo de la zona del euro, más aún en el contexto actual de elevada incertidumbre.
En esta línea, el organismo recalca que cualquier iniciativa para aligerar la regulación debe centrarse en reducir la complejidad "sin debilitar la resiliencia". Recuerda que las exigencias de capital para las entidades de la zona euro son, en términos generales, "comparables a los de otras jurisdicciones" y se ajustan a los estándares internacionales.
El BCE subraya igualmente que los bancos de la eurozona han seguido concediendo crédito incluso en episodios recientes de tensión, sin evidencias de que los requisitos de capital hayan mermado su eficiencia ni su capacidad de prestar a la economía.
A su juicio, la simplificación normativa y una mayor armonización —pero sin caer en la desregulación— pueden reforzar la competitividad de la banca europea. Por el contrario, relajar los estándares dejaría riesgos sin controlar y "podría incentivar a los bancos a adoptar prácticas de alto riesgo con escaso beneficio para la economía real o su resiliencia".
"El paso crucial para fortalecer la competitividad de Europa es un mercado bancario único donde el capital y la liquidez puedan circular libremente entre países y todos los depósitos estén protegidos por igual", ha declarado Luis de Guindos, vicepresidente del BCE.
Por su parte, Claudia Buch, presidenta del Consejo de Supervisión del BCE, sostiene que unos mercados mejor integrados y una competencia transfronteriza más intensa pueden ayudar a las entidades a "aprovechar mejor las economías de escala y diversificar sus actividades", lo que, combinado con salvaguardas que preserven la estabilidad financiera, contribuiría a reforzar los modelos de negocio y "su resiliencia".