España, Portugal, Dinamarca, Finlandia, Luxemburgo, Países Bajos y Suecia han instado este miércoles a la Comisión Europea a que no rebaje el nivel de ambición del mercado europeo de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés) en la revisión que presentará el próximo 17 de julio, advirtiendo de que cualquier relajación del sistema podría comprometer los objetivos climáticos de la UE y cargar aún más los esfuerzos nacionales de los Estados miembro.
Según fuentes diplomáticas, estos siete gobiernos reclaman que el ETS continúe siendo “la piedra angular” de la política climática comunitaria y defienden que la reforma posterior a 2030 sirva para apuntalar el sistema, aportando “previsibilidad” a largo plazo y seguridad regulatoria. “Una reducción de la ambición dentro del ETS entraña el riesgo de ejercer una presión indebida sobre los posibles esfuerzos nacionales de los Estados miembro”, señalan las mismas fuentes.
En esta línea, los países firmantes reclaman que cualquier cambio en el ritmo de reducción anual del tope de emisiones mantenga la coherencia con el objetivo de la UE de disminuir un 90% las emisiones netas en 2040, y rechazan que los créditos internacionales puedan emplearse para cumplir las obligaciones del ETS, salvo como mecanismo de seguridad limitado.
Además, sostienen que las iniciativas destinadas a garantizar la igualdad de condiciones deben concentrarse, siempre que sea viable, en las instalaciones que ya estén acometiendo inversiones en descarbonización, y se muestran a favor de que el futuro Banco Europeo de Descarbonización Industrial asuma un “papel importante” en la financiación de la transformación del sector industrial.
La Comisión propone mayor flexibilidad para la industria
Paralelamente, fuentes comunitarias han avanzado que la propuesta de revisión del ETS pretende reforzar su función como motor de inversión y competitividad, al tiempo que introduce un margen adicional de flexibilidad para la industria.
En particular, Bruselas contempla plantear un incremento de las asignaciones gratuitas de derechos de emisión para las compañías industriales, supeditadas a que acometan inversiones en descarbonización dentro de Europa, con la finalidad de acelerar la transformación del tejido productivo y prevenir la fuga de inversiones hacia otras regiones.
Asimismo, estas fuentes explican que el Ejecutivo comunitario quiere que una proporción mayor de los ingresos que obtienen los Estados miembro mediante las subastas de derechos de emisión se destine específicamente a apoyar a las industrias sujetas al ETS, al entender que, en la actualidad, esos fondos no se orientan de forma suficiente a la descarbonización industrial.
En cualquier caso, Bruselas recalca que la reforma no tiene como objetivo reducir la ambición climática, sino alcanzar las metas fijadas “de la forma más eficiente” y consolidar el ETS como “motor de inversión e innovación”. Al mismo tiempo, remarca que constituye una “línea roja” que los créditos internacionales no puedan integrarse directamente en el sistema para cumplir las obligaciones de emisiones.