Tubos Reunidos ha decidido este lunes solicitar el concurso de acreedores, poniendo fin a meses de incertidumbre y negociaciones fallidas. La decisión llega en un contexto de fuerte división dentro del consejo de administración, donde una parte defendía actuar antes ante una situación ya insostenible.
La fractura interna se hizo evidente días antes con la dimisión de un consejero que consideraba que la empresa debía haber entrado en concurso mucho antes, reflejando la falta de consenso en la cúpula.
La CNMV acuerda suspender su cotización en bolsa
Tras conocerse estos hechos, la CNMV ha acordado suspender de forma inmediata la cotización de las acciones de Tubos Reunidos en Bolsa al "concurrir circunstancias que pueden perturbar el normal desarrollo de las operaciones sobre los citados valores".
“Suspender cautelarmente, con efectos inmediatos [...] la negociación en las Bolsas de Valores y en el Sistema de Interconexión Bursátil de las acciones y otros valores que puedan dar derecho a su suscripción, adquisición o venta de la entidad Tubos Reunidos S.A. por concurrir circunstancias que pudieran perturbar el normal desarrollo de las operaciones sobre los citados valores”, ha señalado el supervisor en una nota de prensa.
Un deterioro financiero crítico
La compañía, con más de un siglo de historia y unos 1.200 empleados, arrastra una deuda de 263 millones de euros y una situación financiera muy deteriorada.
En 2025 registró pérdidas de 118,8 millones y un patrimonio neto negativo, mientras sus auditores ya advertían de “dudas significativas” sobre su viabilidad. La reacción del mercado no se hizo esperar: la acción llegó a desplomarse un 37,5% en una sola sesión.
El rescate que terminó siendo un obstáculo
El préstamo público recibido en 2021, clave para evitar la quiebra en su momento, se ha convertido en un bloqueo para atraer inversores. Ningún comprador ha aceptado asumir la deuda sin una reestructuración que no ha contado con respaldo político.
Esta falta de acuerdo ha cerrado la puerta a soluciones alternativas y ha dejado el concurso como única salida viable.
Impacto político y futuro incierto
La crisis de Tubos Reunidos también tiene un fuerte componente político. Desde el Gobierno vasco se ha reclamado mayor implicación del Ejecutivo central, mientras el caso añade presión en un contexto parlamentario delicado.
Con la entrada en concurso, se abre ahora una nueva etapa en la que la compañía buscará reestructurar su deuda y atraer un inversor industrial. Su futuro dependerá de si logra reconducir una situación que ya ha puesto en jaque su continuidad.