Todas las claves del concurso de acreedores de Tubos Reunidos tras su “insolvencia inminente” y la suspensión en bolsa

La empresa vasca entra en concurso voluntario de acreedores tras reconocer una situación de insolvencia inminente, caída de resultados y fuerte presión por la guerra arancelaria y la competencia internacional.

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Varias personas durante una concentración de trabajadores de Tubos Reunidos  Carlos González - Europa Press

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Tubos Reunidos ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la presentación de un concurso voluntario de acreedores después de que su consejo de administración reconociera que la compañía se encuentra en una situación de insolvencia inminente, provocada por una combinación de tensiones de tesorería, caída de actividad y problemas estructurales en el sector.

La decisión se produce tras meses de deterioro financiero agravado por la paralización de la actividad en la planta de Amurrio, un factor que ha sido clave en el empeoramiento de la liquidez de la empresa. Inmediatamente después del anuncio, la CNMV ha procedido a la suspensión de la cotización de la compañía, que acumulaba una caída del 56% en bolsa en lo que va de año.

Insolvencia inminente y solicitud de concurso

La empresa ha explicado que la decisión de acudir al concurso se toma tras constatar que no se han podido garantizar las condiciones necesarias para su viabilidad, especialmente la entrada de caja suficiente para sostener la actividad.

El consejo de administración, que llevaba meses trabajando en un plan de viabilidad, ha optado por esta vía como medida de prudencia y protección de acreedores, trabajadores, proveedores y accionistas, tras recibir asesoramiento externo.

La solicitud de concurso voluntario ha sido presentada en el juzgado competente de Álava, y afecta tanto a la matriz como a sus filiales.

Un grupo con 1.300 empleados en reestructuración

Tubos Reunidos cuenta con una plantilla de aproximadamente 1.300 trabajadores y ya había iniciado un proceso de ajuste interno. La empresa había planteado un ERE con hasta 301 salidas, finalmente reducido a 285 despidos mediante bajas incentivadas, como parte de su estrategia para contener costes en un entorno de fuerte presión industrial.

Impacto de la guerra arancelaria y presión internacional

Uno de los factores clave de la crisis es el impacto de los aranceles en Estados Unidos, que gravan hasta un 50% las operaciones relacionadas con el acero y el aluminio. Este mercado representa aproximadamente el 45% de las ventas consolidadas del grupo, lo que ha tenido un efecto directo en sus ingresos.

A ello se suma la debilidad del dólar y la fuerte competencia de tubo de bajo coste en Europa, que ha intensificado la presión sobre precios y márgenes en un sector ya altamente competitivo.

Caída de resultados y pérdidas millonarias

La situación financiera se ha deteriorado de forma significativa en el último ejercicio. Tubos Reunidos registró pérdidas de 118 millones de euros en 2025, frente al beneficio de 28,6 millones del año anterior.

La compañía ha advertido que la caída de la demanda tiene un impacto especialmente grave en su estructura de costes fijos y semifijos, lo que dificulta alcanzar el volumen de producción necesario para lograr rentabilidad.

Deuda elevada y advertencias del auditor

El grupo cerró 2025 con una deuda financiera bruta de 298,2 millones de euros, con una deuda neta de 264,2 millones, lo que supone un incremento de casi 30 millones respecto al año anterior.

El auditor EY ha advertido en su informe de una “incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad del grupo para continuar como empresa en funcionamiento”, subrayando la delicada situación de la compañía.

SEPI, principal acreedor y bloqueo en la reestructuración

Gran parte del pasivo de Tubos Reunidos está en manos de la SEPI, que acumula alrededor de 150 millones de euros. Aunque el Gobierno vasco ha intentado impulsar una propuesta de reestructuración de deuda, la solución planteada por la SEPI —basada en ampliación de plazos sin quitas— no ha sido suficiente para resolver la situación.

La SEPI ya había intervenido en 2021 con un préstamo de 112 millones, cuya acumulación de intereses ha elevado significativamente la deuda actual.

Un futuro incierto tras 134 años de historia

En sus últimas cuentas, la compañía reconocía estar ante el “momento más decisivo” de sus 134 años de trayectoria industrial. Ahora, con el concurso de acreedores ya en marcha, Tubos Reunidos abre una etapa crítica en la que deberá renegociar su deuda, reestructurar su negocio y buscar inversores que permitan evitar la liquidación o una reducción drástica de su actividad.