La campaña de las elecciones andaluzas del 17 de mayo ha arrancado con una fotografía incómoda para la izquierda alternativa. Podemos se ha integrado finalmente en Por Andalucía, pero sus dos dirigentes más conocidas, Ione Belarra e Irene Montero, no han confirmado por ahora si compartirán escenario con el candidato de la coalición, Antonio Maíllo, ni con los ministros vinculados al espacio de Sumar que sí tendrán una presencia destacada durante la campaña.
Belarra ha asegurado en el Congreso que tanto ella como Montero harán campaña en Andalucía, pero ha evitado concretar el formato, las fechas y si estarán junto a Maíllo. La secretaria general de Podemos ha defendido que su partido participará “con normalidad” en la campaña con el objetivo de frenar al presidente de la Junta, Juanma Moreno, aunque no ha despejado la duda política central: si Podemos se implicará en la campaña común o mantendrá una presencia diferenciada.
Podemos está dentro, pero Belarra y Montero marcan distancia
La situación tiene carga política porque Podemos llegó al acuerdo con Por Andalucía tras meses de tensión interna en el espacio situado a la izquierda del PSOE. La integración se cerró en el tramo final de las negociaciones y con escaso margen para alterar el diseño de las listas, lo que dejó heridas visibles dentro del bloque.
Ahora, con la campaña ya en marcha, el gesto de Belarra y Montero se interpreta como una forma de mantener perfil propio. No rompen la coalición, pero tampoco se diluyen en ella. La diferencia es fina, pero importante: Podemos participa, sí; lo que no queda claro es si quiere aparecer plenamente alineado con el cartel de Maíllo.
Ese matiz puede tener impacto en una campaña en la que cada imagen cuenta. Para Por Andalucía, mostrar unidad es clave para no perder fuerza frente a PSOE, PP, Vox y Adelante Andalucía. Para Podemos, conservar identidad también lo es, especialmente después de haber quedado en una posición menos dominante dentro de la candidatura.
Maíllo sí tendrá el apoyo de Yolanda Díaz y varios ministros
Mientras Podemos dosifica su implicación pública, el espacio de Sumar e Izquierda Unida sí ha diseñado una campaña de fuerte respaldo a Maíllo. La coalición contará con la participación de cuatro ministros: Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo; Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales; Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia; y Ernest Urtasun, ministro de Cultura.
La presencia de Díaz tiene especial valor simbólico. La vicepresidenta participa este 1 de mayo en Málaga, donde coinciden la manifestación central del Día del Trabajador y el primer día de campaña electoral andaluza. En ese acto también están previstos Maíllo y la candidata socialista, María Jesús Montero, en una jornada que convierte a Málaga en uno de los grandes escenarios políticos del arranque electoral.
La agenda de Por Andalucía también incluye a dirigentes de IU y Sumar en distintos territorios. La idea es cubrir la comunidad con una campaña de calle, apoyada en nombres nacionales y en el mensaje de defensa de la sanidad, la educación y los servicios públicos.
El problema de fondo: la izquierda alternativa llega dividida al 17M
El caso Belarra-Montero no es solo una cuestión de agenda. Es el síntoma de una izquierda alternativa que llega a las elecciones andaluzas con unidad formal, pero sin una imagen plenamente cohesionada. Por Andalucía integra a varias fuerzas, pero el equilibrio entre IU, Sumar, Podemos y otros actores sigue siendo delicado.
Maíllo ha arrancado la campaña en Sevilla llamando a la movilización de la izquierda para “dar la sorpresa” y evitar una mayoría absoluta del PP. Su discurso se ha centrado en blindar la sanidad y la educación públicas, eliminar conciertos con hospitales privados, reforzar la atención primaria y disputar el marco de gestión de Juanma Moreno.
El candidato necesita que la coalición aparezca como una herramienta útil y ordenada. Cualquier señal de distancia entre Podemos y el resto del espacio puede alimentar la idea contraria: que la izquierda a la izquierda del PSOE sigue arrastrando sus fracturas internas justo cuando necesita concentrar voto.
Belarra evita la foto con los ministros de Sumar
Uno de los puntos más delicados es si Belarra y Montero compartirán actos con los ministros de Sumar. La secretaria general de Podemos no lo ha aclarado. Esa falta de concreción permite a Podemos hacer campaña sin regalar una imagen de normalización completa con Yolanda Díaz y su espacio político.
El dato importa porque la relación entre Podemos y Sumar ha estado marcada por choques, competencia electoral y disputas por liderazgo. En Andalucía, esa tensión queda encapsulada en una pregunta muy sencilla: ¿habrá foto conjunta de Belarra, Montero, Maíllo y los ministros de Sumar?
Andalucía vuelve a medir la fuerza real de Podemos
Las elecciones andaluzas serán también una prueba para Podemos. La formación morada ya no ocupa el lugar central que tuvo en otros ciclos políticos y necesita demostrar que conserva capacidad de movilización territorial, especialmente en una comunidad donde la izquierda alternativa compite con varios actores y donde el PP parte con ventaja en las encuestas.
Belarra y Montero pueden aportar notoriedad, militancia y ruido mediático. Pero también pueden tensionar la campaña si su presencia se percibe como una campaña paralela o como un apoyo condicionado. Ese es el equilibrio que tendrá que gestionar Podemos en los próximos días.