Arranca el EUCO: Europa se planta a las puertas del Líbano para decidir el futuro más allá de Irán

Los líderes de la Unión Europea se reúnen en Nicosia para redefinir su estrategia ante la guerra en Oriente Medio, contener el impacto de la crisis energética y ganar peso político en una región donde su influencia sigue en entredicho mientras resurgen debates sobre financiación y toma de decisiones

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Ilustración Demócrata

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“Ahora, el Estrecho, ¿está abierto o cerrado?” y “Un debate que habíamos previsto, pero tuvimos que aplazar” se han convertido en el leitmotiv de la mayoría de las conversaciones a la hora del café en las instituciones comunitarias desde que, hace apenas dos meses, comenzó la guerra en Oriente Medio. Funcionarios, diplomáticos y asesores repiten estas frases casi como un mantra, conscientes de que Europa vuelve a enfrentarse a una crisis externa que afecta de lleno a su estabilidad sin haber participado directamente en su origen.

Estribillos que se trasladarán este jueves y viernes a apenas doscientos kilómetros de Beirut y a más de tres mil de la capital comunitaria. Nicosia se disfrazará de Bruselas durante los próximos dos días. A doscientos kilómetros del Líbano, los jefes de Estado y de Gobierno se sentarán este jueves con el alto el fuego en Oriente Medio todavía en el aire y el plan energético de la Comisión Europea recién salido del horno. Durante su encuentro en marzo ya cerraron filas en torno a algo similar al “no a la guerra” defendido por el español Pedro Sánchez. Sin embargo, ahora la situación exige ir un paso más allá. Ya no basta con posicionamientos políticos: hay que tomar decisiones concretas.

El presidente de Chipre, Nikos Christodoulides Gaetan Claessens/European Counci / DPA -

Una guerra que condiciona toda la agenda

Algunos diplomáticos en Bruselas insisten en que Europa debe “sacar músculo” de nuevo para no quedar atrás, tanto en el plano político como en el económico. La sensación compartida es que otros actores internacionales están ocupando el espacio que la Unión Europea deja vacante cuando tarda en tomar partido. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, quiere que los europeos repiensen su estrategia ante una situación que evoluciona rápidamente. A su juicio, el continente debe contribuir “a la desescalada y la paz en la región”, así como trabajar para garantizar la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz, una arteria clave para el suministro energético mundial.

Bruselas se ha adelantado a la reunión de los líderes y el miércoles dio a conocer su plan para paliar los efectos que el conflicto está teniendo en la factura energética. Un documento que será analizado por los Veintisiete, aunque no requiere votación, ya que la Comisión le ha dado carácter de “comunicación”. “Analizaremos los instrumentos a nuestra disposición”, aseguran fuentes diplomáticas. En una carta previa a las reuniones, Costa recordaba a sus homólogos que “los efectos de los altos precios de los combustibles fósiles ya son visibles en la vida cotidiana de nuestros ciudadanos y empresas”.

Cinco ejes para resistir la crisis

La propuesta del Ejecutivo comunitario se articula en cinco ejes centrados en aliviar el impacto de los altos precios a corto plazo y fortalecer la resiliencia a largo plazo. Entre las medidas destacan la coordinación entre Estados miembros para compras conjuntas de gas y petróleo, el impulso masivo a las energías renovables y la electrificación, así como un marco de ayudas estatales temporales y específicas para hogares vulnerables, industria electrointensiva y sectores especialmente afectados como el transporte y la agricultura. Bruselas intenta evitar repetir errores del pasado, cuando la respuesta pudo llegar de forma fragmentada.

El documento también destaca por descartar medidas simbólicas, como el fomento del teletrabajo para ahorrar energía, y por no incluir un impuesto europeo a los beneficios extraordinarios de las energéticas debido a la falta de unanimidad entre los Veintisiete. No obstante, Bruselas sí avala que los países implementen impuestos nacionales similares. En su lugar, la Comisión apuesta por la eficiencia, la sustitución de combustibles fósiles por producción propia y la movilización de capital público y privado para financiar la transición energética. El objetivo es proteger la economía europea frente a la inestabilidad de los mercados sin fracturar la unidad política.-

14 de julio de 2025, China, Pekín: Teresa Ribera, comisaria de la UE responsable de Política de Competencia y Transición Verde y vicepresidenta de la Comisión Europea. Johannes Neudecker/dpa -

 

Ante la volatilidad del escenario internacional, algunos jefes de Gobierno han planteado la posibilidad de discutir la cláusula de defensa mutua recogida en los tratados de la Unión Europea. Se trata del artículo 42.7, que ya resurgió en el debate europeo tras las amenazas de Estados Unidos sobre la integridad territorial de Groenlandia el pasado mes de enero. “La situación geopolítica actual hace que esta disposición sea quizás aún más relevante”, señalan desde el gabinete de Costa. Este artículo permite a los Estados miembros actuar de forma conjunta cuando uno de ellos se vea amenazado por un agente externo. Aun así, fuentes del Consejo Europeo descartan que se vaya a tomar ninguna decisión al respecto durante esta reunión. El debate existe, pero la acción todavía se pospone.

Puentes con Oriente Medio

Además, los mandatarios tendrán la oportunidad de intercambiar opiniones durante un almuerzo el viernes con líderes orientales y del Golfo sobre la situación derivada de la crisis en Irán. Fuentes comunitarias confirman que a este encuentro han sido invitados Egipto, Jordania, Líbano, Siria y el Consejo de Cooperación del Golfo. Se trata de un grupo que en el entorno de Costa consideran “muy interesante”, ya que todos están directamente afectados por la situación en Oriente Medio.

Este formato refleja un intento de la Unión Europea de ganar relevancia diplomática en una región donde tradicionalmente ha tenido un papel secundario frente a potencias como Estados Unidos o Rusia.

Sin embargo, en la Presidencia del Consejo no querían que los movimientos del presidente estadounidense, Donald Trump, terminasen por opacar los debates propiamente europeos, como ha ocurrido en anteriores ocasiones. Sobre la mesa sigue pendiente el expediente relativo al Marco Financiero Plurianual, es decir, el presupuesto de la Unión Europea para el periodo 2028-2034. En los calendarios preliminares estaba prevista su ratificación para este mismo verano, algo que ahora parece lejano debido a la evolución de las negociaciones.

El futuro europeo en un presupuesto 

El viernes a primera hora, Costa ha reservado un punto en el orden del día para que los dirigentes discutan cómo se pueden “adecuar nuestras ambiciones al nivel de financiación necesario”, incluyendo la importancia de los nuevos recursos propios. El reto es mayúsculo: lograr que este presupuesto a largo plazo esté alineado con la agenda de competitividad europea. “Retomaremos este asunto periódicamente durante este año para crear las condiciones necesarias para un acuerdo oportuno”, señaló Costa en su carta de invitación.

Fuentes diplomáticas reconocen que esta será la primera vez que los Veintisiete aborden este punto “de manera seria” desde que la presidenta Ursula von der Leyen presentó su propuesta. La negociación del presupuesto va más allá de una discusión técnica. Define las prioridades políticas de la Unión para la próxima década, desde la transición energética hasta la defensa o la innovación.

En este punto, la delegación española se muestra crítica con lo planteado por Bruselas. Considera que la propuesta no contiene la “ambición” necesaria para el contexto actual. Desde el entorno del presidente Pedro Sánchez insisten en que Europa necesita dar un salto importante en financiación. “Es necesario acelerar la intensidad de las discusiones si se quiere llegar a tiempo”, señalan. Los españoles también cuestionan el alcance de los nuevos recursos propios, al considerar que se quedan cortos. La idea de fondo es clara: sin más dinero, no habrá más Europa.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, charla con el presidente del Gobierno, Padro Sánchez, en una cumbre en Bruselas el pasado octubre. Frederic Sierakowski/European Co / DPA -

Sin rastro del elefante en la habitación 

A lo largo de toda la reunión habrá una gran ausencia en la sala. El todavía primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha declinado participar en la cita ante el cambio político inminente tras su derrota electoral frente al líder opositor Peter Magyar. En los pasillos de Bruselas, esta situación se percibe como un alivio. “Estábamos al borde del precipicio”, admiten algunas fuentes.

La salida de Orbán ya ha empezado a tener efectos. Esta misma semana, los embajadores lograron desbloquear el préstamo de noventa mil millones para Ucrania que Budapest mantenía bloqueado, así como el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia.

El líder de Tisza y próximo primer ministro de Hungría, Peter Magyar, en una rueda de prensa en Budapest. Europa Press/Contacto/Daniel Alfoldi -

Además,  caída del dirigente ultraconservador ha abierto una ventana de oportunidad para repensar el funcionamiento de la Unión. Von der Leyen propuso revisar el sistema de toma de decisiones en política exterior para evitar bloqueos futuros. En la práctica, esto implicaría poner fin a la unanimidad y avanzar hacia la mayoría cualificada. Moncloa defiende esta opción, en línea con la visión federalista de Sánchez. “No podemos posponer por mucho tiempo ese debate”, insisten desde el Gobierno español. Las experiencias recientes han demostrado lo difícil que resulta aprobar medidas relevantes cuando basta con un solo veto para paralizarlas.

Europa ante la urgencia

Durante estas dos jornadas, los Veintisiete harán equilibrios entre reforzar su voz en un conflicto que impacta directamente en su economía y avanzar en decisiones estructurales como el presupuesto comunitario. El desafío es doble: responder a la urgencia sin perder de vista el largo plazo.

La sensación que recorre los pasillos es que Europa no puede seguir repitiendo su propio himno no oficial: “este debate ha sido pospuesto”. La guerra en Oriente Medio, la crisis energética y las tensiones geopolíticas obligan a actuar.