La caída de Viktor Orbán empieza a notarse en las instituciones comunitarias. Este mismo miércoles, los Veintisiete han desbloqueado, tras numerosos vetos encadenados desde el pasado mes de diciembre, el préstamo de reparaciones de noventa mil millones de euros para Ucrania, así como el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia. Los embajadores europeos respiran más tranquilos después de conseguir quitarse de encima una de las cuestiones más enquistadas durante los últimos meses en Bruselas.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció hace apenas un día que habían concluido los trabajos de reparación del oleoducto Druzhba, una vía de transporte de crudo ruso hacia Europa Central y principal fuente de abastecimiento de Hungría, que fue víctima de un ataque por parte del Kremlin hace unos meses. “Tal como se acordó con la Unión Europea, Ucrania ha completado las obras de reparación en el tramo del oleoducto Druzhba que resultó dañado por un ataque ruso”, indicó el dirigente en redes sociales.
Noticia destacada
Europa exige a Ucrania que priorice las compras de material militar europeo con el préstamo de reparaciones
6 minutos
Esta era una de las condiciones que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, exigía para dar su brazo a torcer en la votación final del préstamo de reparaciones para Kiev. Una decisión que, si bien había sido tomada por los líderes europeos en la reunión del Consejo Europeo del pasado mes de diciembre, requería todavía de una votación a nivel de embajadores.
Chipre juega la partida
En una jugada a última hora por parte de la presidencia chipriota del Consejo, a la vista de cómo se estaban desarrollando los acontecimientos en relación con esta cuestión en las últimas horas, se decidió incluir un punto en el orden del día de este miércoles para facilitar su aprobación.
“La Presidencia de Chipre ha trabajado incansablemente para garantizar que la UE siga apoyando con firmeza a Ucrania y ejerciendo presión sobre Rusia”, afirman fuentes diplomáticas presentes en la reunión. Ahora, tanto el préstamo de noventa mil millones como el vigésimo paquete de sanciones pasarán por un procedimiento escrito para su adopción final por el Consejo.
¿De dónde sale el dinero?
Los Estados miembros van a poner noventa mil millones de euros a disposición de Kiev para reforzar su capacidad militar. Más concretamente, dos tercios de las partidas irán destinados al gasto en Defensa del país invadido y el restante se dirigirá a la sociedad civil.
“Es muy importante para enviar la señal de compromiso de Europa con la seguridad futura de Ucrania. La propuesta divide las partidas en dos partes. La partida de Defensa irá destinada a productos europeos. Si fuera necesario, porque no se pueda encontrar el material necesario, podrá adquirir los productos fuera del espacio económico que cubre la Unión Europea”, explicó en su momento la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

¿Cómo pretende hacerlo la Unión? A través de la emisión de eurobonos, como hizo durante la pandemia de la COVID-19. Esta no era la opción favorita de la presidenta Ursula von der Leyen, que defendió hasta prácticamente el final su propuesta de hacer uso de los activos rusos inmovilizados en bancos europeos.
Bélgica, donde reside el grueso del dinero del Kremlin, mantuvo el pulso y consiguió hacer girar la balanza hacia la propuesta que planteó el presidente del Consejo Europeo, António Costa, de emitir deuda conjunta. «Ante los intentos por vernos débiles, debemos ser conscientes de que la UE es una anomalía histórica que ha construido los valores de democracia que defiende», celebró el presidente español, Pedro Sánchez, cuando se alcanzó la medida.
Una decisión de madrugada
Cerca de las dos de la madrugada de aquella cumbre, el portugués presentó la propuesta, que se acabaría aprobando una hora más tarde, de utilizar el crédito común para cubrir las carencias más inmediatas del pueblo ucraniano. Las conclusiones aprobadas por unanimidad encomendaban a la Comisión seguir trabajando en el fondo de reparación inicialmente propuesto y que hoy se ha dado a conocer. En cualquier caso, este se utilizaría a largo plazo.
De esta forma, se emplearía el artículo 20 de cooperación reforzada de los tratados para dar garantía de que las movilizaciones de los recursos europeos que certifiquen la deuda europea «no impacten en las obligaciones financieras de la República Checa, Hungría y Eslovaquia». El Ejecutivo calcula que en los próximos dos años Kiev necesitará un préstamo de 90.000 millones que ahora va a movilizar.

Una vez finalice el conflicto, Ucrania devolvería lo prestado a través de las aportaciones de Rusia para la reconstrucción. En el caso de que el Kremlin no cumpliese con el derecho internacional, el continente se reserva el derecho de aplicar otras acciones.
La cooperación reforzada como solución
Este mecanismo legal permite a un grupo de Estados miembros avanzar en la integración europea en áreas de competencia no exclusiva de la UE cuando no es posible lograrlo con todos los miembros en un plazo razonable. En cualquier caso, el documento ratificado se aleja de lo que en un principio propuso la Comisión. La alemana vendió como un éxito el bloqueo indefinido de los activos, pese a que no serán empleados en este momento.
Noticia destacada
Bruselas salva su “noche de paz” y logra una solución para seguir financiando a Ucrania
5 minutos
Se estimaba que los de Volodímir Zelenski necesitaban cerca de unos noventa mil millones de euros. ¿Cuándo? Para 2026 y 2027, de ahí la necesidad de acelerar las negociaciones. El propio ucraniano trasladó a sus homólogos la voluntad de su país de que el dinero ruso no quedase en manos del Kremlin, explicando que la decisión europea podría influenciar en las que pudiesen tomar en un futuro potencias como Estados Unidos o Japón.
Esto no bastó para convencer a Bélgica, que cuenta en sus entidades con el grueso de estos bienes. De hecho, durante la jornada, el primer ministro belga, Bart De Wever, se reunió de forma bilateral con Zelenski.
Detalles del nuevo reglamento
El nuevo reglamento planteado por la Comisión da forma al préstamo, concebido para sostener al país durante 2026 y 2027 en un contexto de guerra prolongada. Bruselas subraya que el objetivo central es preservar la estabilidad macrofinanciera de Ucrania y, al mismo tiempo, reforzar su capacidad industrial de defensa mediante cooperación económica y técnica con la UE.
Uno de los elementos más novedosos del esquema es su sistema de reembolso. El préstamo se articula como un instrumento de recurso limitado, lo que implica que Kiev solo deberá devolver el capital cuando reciba reparaciones de guerra o compensaciones financieras de Rusia. Hasta que eso ocurra, los activos del Banco Central ruso inmovilizados permanecerán bloqueados y Bruselas se reserva la posibilidad de utilizarlos para cubrir el reembolso.
Con esta fórmula, la Comisión pretende evitar que el préstamo incremente la presión financiera sobre Ucrania, cuya deuda pública ronda ya el 85 % del PIB, y también limitar el impacto sobre los Estados miembros.

La ayuda se canalizará a través de dos grandes pilares. Por un lado, la asistencia macroeconómica, destinada a cubrir el déficit del presupuesto ucraniano y condicionada al cumplimiento de reformas recogidas en un Memorando de Entendimiento, centradas en la movilización de ingresos, la lucha contra la corrupción y la transparencia fiscal.
Por otro, un bloque específico para las capacidades industriales de defensa, orientado a modernizar la base tecnológica del país, impulsar su integración progresiva en la industria europea del sector y facilitar adquisiciones conjuntas y aumentos de capacidad productiva.
Condiciones políticas y control
En términos de gobernanza, el reglamento se apoya en el mecanismo de cooperación reforzada, autorizado para 25 Estados miembros al amparo del artículo 20 del Tratado de la UE. Esto implica que las obligaciones financieras asociadas al préstamo no recaerán sobre República Checa, Hungría y Eslovaquia, que optaron por no sumarse a la iniciativa. La Comisión Europea asumirá la gestión del instrumento y la captación de recursos mediante emisiones de deuda en los mercados de capitales.
El acceso a los fondos estará sujeto a condiciones políticas y de seguimiento estrictas. Ucrania deberá seguir respetando los principios democráticos, el Estado de derecho y los derechos humanos, incluidos los de las minorías. Además, tendrá que presentar cada año una Estrategia de Financiación en la que detalle sus necesidades y fuentes de ingresos.
El reglamento prevé también la creación de un grupo de expertos en capacidades industriales de defensa y la apertura de una cuenta específica para los fondos destinados a este ámbito, que podrá ser supervisada por Bruselas.
Para evitar añadir una carga adicional a las arcas ucranianas mientras dure el conflicto, la UE contempla la posibilidad de asumir los costes de los intereses y los gastos administrativos asociados al préstamo. Este subsidio de los costes de endeudamiento refuerza la idea de un apoyo a largo plazo que combine respaldo financiero, control político y una implicación directa en la reconstrucción y defensa del país.