Bélgica ha iniciado un proyecto piloto para reforzar con un dron la vigilancia de su frontera marítima en el Mar del Norte, con la intención de poner a prueba esta tecnología y mejorar el alcance y la rapidez en el control de la migración irregular en la zona, así como en las operaciones de salvamento.
El aparato despegará desde la base militar de Lombardsijde (Flandes) y llevará a cabo varias misiones diarias de observación hasta mediados de julio. Aunque el plan es temporal, las autoridades contemplan la posibilidad de integrar este sistema de forma estable a largo plazo, de manera que la fase de "búsqueda" en alta mar quede concentrada en el dispositivo no tripulado.
"Con esta tecnología es posible intervenir de manera más ágil y adaptada en una de las zonas marítimas más transitadas y sensibles de Europa", ha explicado una portavoz de la Agencia de Servicios Marítimos y Costeros belga, Nathalie Balcaen, en declaraciones a los medios durante la presentación del proyecto.
En un comunicado en sus redes sociales, Balcaen destacó que de cara al futuro el uso de drones en la vigilancia del Mar del Norte permitirá "no sólo ser más rápidos", sino también "buscar en un área mucho mayor" en menor tiempo, incluido por la noche, gracias a las cámaras térmicas. "Esto nos ahorrará tiempo, pero también significa más posibilidades de rescate", ha remachado.
El dron empleado transmite imágenes en tiempo real de la actividad en el mar y hace posible supervisar con rapidez grandes extensiones, incluso zonas de difícil acceso por otros medios. Esto resulta especialmente valioso para detectar actividades ilícitas como la pesca no autorizada, la presencia de embarcaciones no identificadas, episodios de contaminación marina y los flujos de migración irregular. Igualmente, se utilizará en misiones de búsqueda y rescate de personas en peligro en alta mar.