El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha comunicado este lunes su plan de hacerse con doce submarinos fabricados por la alemana ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS). Con este anuncio se inicia ahora una fase de conversaciones formales que podría prolongarse durante varios meses, con vistas a cerrar un contrato valorado en un mínimo de 12.000 millones de dólares (alrededor de 10.500 millones de euros).
Desde el puerto de Halifax, y tal como ha informado la televisión pública CBC, Carney ha subrayado que “Este proyecto es mucho más que la compra de submarinos. Construye capacidad industrial de Canadá”. Además, ha recordado que “Prometimos que arreglaríamos los problemas crónicos de suministro en defensa. El anuncio de hoy es un importante paso en esa dirección”.
La compañía TKMS, al frente de un consorcio germano-noruego, se ha impuesto a la oferta presentada por la surcoreana Hanwha Ocean. Carney ha precisado que, “En caso de que las negociaciones con TKMS prosperen, Canadá se reserva el derecho a designar al KSS-III de Hanwha”.
El jefe del Gobierno canadiense ha admitido que “Ha sido una decisión difícil entre dos proveedores muy cualificados. Las plataformas TKMS y Hanwha cumplían con las características de la Real Armada Canadiense y las dos han presentado propuestas fuertes para maximizar los beneficios para los trabajadores y las empresas canadienses”.
Las expectativas en torno a la adjudicación del contrato han impulsado con fuerza la cotización de TKMS en la Bolsa de Fráncfort. Los títulos de la empresa alemana han llegado a subir cerca de un 11%, ante las noticias que la situaban como favorita para suministrar los nuevos submarinos.
Al cierre de la sesión, las acciones de TKMS se han situado en 93,80 euros, por encima de los 83,70 euros de la jornada anterior, lo que supone un repunte del 10,7% en un solo día.