El Ministerio de Sanidad de Líbano ha comunicado este miércoles que casi 4.350 personas han perdido la vida y más de 12.300 han resultado heridas desde que el Ejército de Israel inició en marzo su ofensiva en el sur del país, en un contexto de intensificación de los ataques israelíes pese al alto el fuego vigente.
Según los datos difundidos por el Centro de Operaciones de Emergencia del propio Ministerio de Sanidad, el número total de fallecidos se sitúa en 4.348, entre ellos 135 trabajadores sanitarios, mientras que los heridos ascienden ya a 12.307, con 410 profesionales de la salud entre los afectados.
La mayor parte de las víctimas mortales se concentran en las gobernaciones de Líbano Sur, Monte Líbano y Nabatiyé, además de la capital, Beirut, aunque también se han registrado muertos en las regiones de Baalbek-Hermel y del valle de la Becá.
Las autoridades han precisado igualmente que 130 personas han muerto en el interior de ambulancias, en su mayoría personal sanitario. Han añadido que 17 hospitales han sufrido daños a causa de los ataques y que tres centros permanecen fuera de servicio en el marco de la actual ofensiva.
El pasado 26 de junio, Líbano e Israel alcanzaron con mediación de Estados Unidos un principio de entendimiento que abría la puerta a un alto el fuego permanente y contemplaba el restablecimiento de la soberanía libanesa en el sur del país, además del desarme del partido-milicia chií Hezbolá, una condición que el grupo ha rechazado por completo.
Desde ese momento, el Ejército israelí ha proseguido con sus operaciones, sobre todo en el sur del territorio libanés, argumentando la presencia de infraestructura de Hezbolá que supondría una amenaza para sus fuerzas. Este mismo miércoles ha efectuado nuevos bombardeos en áreas del distrito de Nabatiyé.