Costa de Marfil disuelve su Comisión Electoral tras reconocer “críticas y reservas”

Ouattara liquida la Comisión Electoral de Costa de Marfil y anuncia un nuevo sistema de gestión electoral en medio de críticas a su dominio político.

2 minutos

El presidente marfileño, Alassane Ouattara, asiste a la primera reunión de gabinete del nuevo gobierno en Abiyán, Costa de Marfil, el 24 de enero de 2026 Europa Press/Contacto/Yvan Sonh

El presidente marfileño, Alassane Ouattara, asiste a la primera reunión de gabinete del nuevo gobierno en Abiyán, Costa de Marfil, el 24 de enero de 2026 Europa Press/Contacto/Yvan Sonh

Comenta

Publicado

2 minutos

Más leídas

El presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara, comunicó este miércoles la disolución de la Comisión Electoral Independiente (CEI), órgano responsable de organizar y supervisar los procesos electorales durante casi un cuarto de siglo. El mandatario, en el poder desde 2010, justificó la decisión al señalar que, pese a los “avances significativos”, se han acumulado “críticas y reservas” sobre el funcionamiento de la entidad, por lo que el Ejecutivo pondrá en marcha “un nuevo mecanismo de gestión electoral”.

“En un esfuerzo continuo por consolidar nuestra democracia y fortalecer la confianza de los actores políticos y de la ciudadanía, el Consejo de Ministros, que he presidido este miércoles, ha decidido disolver la Comisión Electoral Independiente para establecer un nuevo mecanismo de gestión electoral capaz de garantizar la organización a largo plazo de elecciones pacíficas en nuestro país”, ha anunciado el presidente marfileño en redes sociales.

En su mensaje, Ouattara destacó que “durante los últimos veinticinco años” en los que la CEI “ha organizado diversos ciclos electorales”, “se han logrado avances significativos”. No obstante, admitió que “estos procesos han suscitado, en varias ocasiones, críticas y reservas respecto a esta institución”, lo que, según subrayó, respalda la decisión adoptada por el Consejo de Ministros.

Tras conocerse la disolución, el presidente de la CEI, Ibrahume Coulibaly-Kuibiert, defendió el balance del organismo y sostuvo que la comisión ha “cumplido su misión” al concluir el ciclo electoral 2019-2025. Subrayó la labor de supervisión del censo y la organización de las elecciones presidenciales, legislativas, senatoriales y locales celebradas en ese periodo.

“Hemos ayudado a Costa de Marfil a sentirse orgullosa de sí misma”, ha defendido en declaraciones recogidas por la agencia marfileña AIP, en las que también remarcó que “el poder se ejerce mediante elecciones” y que “siempre habrá elecciones” en el país.

La CEI ha estado en el centro de numerosas controversias en torno a los últimos comicios celebrados en Costa de Marfil. Sin embargo, las críticas no se limitan a este organismo, sino que se extienden al conjunto del sistema político marfileño, dominado por Ouattara desde 2011. El presidente reforzó su control institucional a finales de 2025, cuando su partido, la Agrupación de Houphouetistas por la Democracia y la Paz (RHDP, por sus siglas en francés), logró la mayoría absoluta en el Parlamento al hacerse con cerca del 77 por ciento de los escaños.

Esa amplia victoria parlamentaria se produjo apenas dos meses después de que Ouattara revalidara la Presidencia por cuarta vez, al conseguir en octubre de 2025 casi el 90 por ciento de los votos.

La trayectoria de Ouattara en el poder está marcada por la controversia generada por su propio compromiso, formulado en 2011, de limitarse a dos mandatos. Pese a ello, en 2020 decidió volver a presentarse tras la muerte repentina del entonces primer ministro y candidato oficialista, Amadou Gon Coulibaly. En aquellas elecciones obtuvo un tercer mandato con más del 94 por ciento de las papeletas, en unos comicios boicoteados por la oposición.

Posteriormente, el dirigente sostuvo que su candidatura de 2025 debía considerarse como un segundo mandato, alegando que la reforma constitucional de 2016 reiniciaba el cómputo de periodos presidenciales. La oposición rechazó este argumento y denunció un aumento de la represión política, con cientos de detenciones en los días previos a las presidenciales.