El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha anunciado este lunes que defenderá esta semana ante Naciones Unidas el derecho de la población cubana a “vivir sin el cerco energético, la asfixia externa y las amenazas” procedentes de Estados Unidos contra la isla.
“Este 7 de julio estaré en Nueva York para participar en una sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba”, ha señalado en un comunicado difundido por su departamento. Ha subrayado que acudirá con el propósito de “denunciar las acciones agresivas” que se están llevando a cabo contra el país.
“Acudimos a la ONU con la verdad de nuestro pueblo y con la fuerza del Derecho Internacional, para denunciar las acciones agresivas de Estados Unidos contra Cuba. Defenderemos nuestro derecho soberano a vivir sin cerco energético, sin asfixia externa, sin coerción, sin amenazas de un baño de sangre, sin un castigo colectivo”, ha aseverado, insistiendo en que se trata de una cuestión de soberanía nacional.
En esta línea, ha alertado de que Washington estaría tratando de “impedir que la Asamblea General se pronuncie al respecto”. Según ha explicado, “presiona a gobiernos y busca coaccionar la voluntad soberana de los Estados miembro, pero la voz de los pueblos no puede ser bloqueada”, en referencia a las maniobras diplomáticas que, a su juicio, buscan frenar el debate.
Rodríguez ha llamado a la comunidad internacional a seguir de cerca la discusión en el seno de la ONU. “Acompañen este debate. Defendamos la Carta de Naciones Unidas, la paz y la igualdad soberana entre las naciones. Cuba no es una amenaza. El bloqueo sí”, ha zanjado el ministro, recordando que la semana pasada informó de que La Habana ha solicitado a la organización analizar los daños causados por el bloqueo y por las sanciones más recientes impuestas por Estados Unidos.
El jefe de la diplomacia cubana ha calificado igualmente el cerco energético contra Cuba como un “crimen de lesa humanidad” que ocasiona “crecientes daños y sufrimiento” a la ciudadanía de la isla, y ha reiterado su llamamiento a poner término a estas políticas y medidas restrictivas.